Estamos a punto de dejar un agosto que, tras la feria, echó el cierre a cualquier programación cultural, de ocio, festiva o social. Esa sensación de ‘ciudad muerta’ la tenemos todos. Más aún la chavalería deportista que sigue sin poder disfrutar de los bajos de la Marina después de que esta alcaldía que dice mirar tanto por la gente joven haya sido incapaz, como todos los años, de reabrir el espacio en tiempo récord.
Pues eso. Que ni cultura, ni deporte, ni nada. Ceuta tiene un desorden en cuanto a organización de eventos importante concentrando en unas semanas toda la actividad del verano para dejar la otra mitad muerta.
Quizá los cabezas pensantes creerán que a todo residente en Ceuta le tiene que gustar la playa. Quizá pensarán que todo residente tiene la opción de pagarse unas buenas vacaciones. Quizá pensarán que han hecho suficiente por atender la necesidad de ocio y cultura que tiene la población despreciando el mes en el que más tiempo hay para ofrecernos la nada, absolutamente nada.
La idea de Ceuta Ya! para crear un órgano especializado que designe la programación cultural es bastante acertada. Mucho se ha tardado en solicitar algo tan sencillo como poner orden y dejar la elección del programa en manos de quienes puedan tener más amplitud de miras a la hora de proponer y elegir con el dinero público actuaciones que sean del gusto de todos.
Porque aquí resulta que nos repetimos más que el pepino y no somos capaces de enganchar a la población con actos variados que nos ayuden a conocer otras culturas.
Hay que dar un giro a lo que se tiene y organizar eventos que atraigan. No solo conciertos y obras mejores repartidas en el tiempo sino actividades de todo tipo que atraigan a la población y que sirvan para conocer la ciudad y su patrimonio. Ni siquiera los que aquí vivimos sabemos lo que tenemos para saber disfrutarlo.







Claro que si. Otro Organismo público por doble, más gente chupando del bote y por supuesto, no valdrá para nada. Para eso está ya el respectivo área de los Ayuntamientos, sino valen para nada, eso ya es " harina de otro costal". Habría que pedir responsabilidades a los políticos. Pero de ahí, a duplicar otro organismo público dista un océano.