El Complejo Monumental de las Murallas Reales acogió ayer la II Feria de la Educación en Ceuta, una acertada iniciativa que se ha retomado tras la pandemia de la enfermedad del coronavirus con todos los agentes implicados de la mano, desde la Ciudad hasta el MEFP pasando por los centros, instituciones universitarias con o sin sede en la ciudad, sector privado y otras salidas profesionales al alcance de los jóvenes como las de las Fuerzas de Seguridad o el Ejército.
En un momento en el que se ha conseguido iniciar una inercia positiva en lo que a reducción de los niveles de fracaso y abandono escolar se refiere, es fundamental que los adolescentes tengan a su alcance conocimiento directo de los distintos caminos que pueden tomar al concluir sus estudios obligatorios y seguir formándose.
En ese sentido es un acierto la iniciativa liderada por la Consejería de Educación que comanda Carlos Rontomé, así como la estrecha colaboración de la Dirección Provincial del MEFP y el resto de entidades públicas o privadas que se dieron cita en un espacio que registró un gran ambiente y que debe consolidarse como una cita fija en el calendario de la ciudad autónoma.
Más allá de este evento puntual, las administraciones deben garantizar al alumnado y a sus familias asesoramiento continuo en unos años en los que además de voluntad y recursos (y, si no existen, las ayudas públicas que sean precisas para no desperdiciar ni un talento por ese motivo) es necesaria una guía útil sobre las alternativas existentes si no se opta por una inserción inmediata en el mercado laboral que puede ser pan para hoy y hambre para mañana y que, en cualquier caso, no debe hacer obviar la necesidad de formación y actualización permanente que será cada vez más exigida para prácticamente todos los perfiles profesionales.






