Red Eléctrica de España presentó ayer en la ciudad el proyecto de interconexión con la península que, a través de un doble cable con una longitud total de 69 kilómetros (59 bajo el mar a una profundidad de hasta 900 metros) permitirá Ceuta en tres años acceder a niveles de calidad en el suministro energético equiparables a los del resto del país. La ciudad dejará de ser una isla eléctrica gracias a una inversión cifrada en 221 millones de euros que se amortizará en solamente 8 años, ya que el Estado prevé ahorrar 30 por ejercicio, lo que actualmente desembolsa para equiparar el coste final para el consumidor de la electricidad que genera la central diésel del puerto.
No solamente se trata de un avance para la vida cotidiana de los ceutíes, sino también para actividad económica, que no se verá lastrada por la capacidad máxima de producción de energía de la planta actual, y para el medioambiente, pues se evitarán emisiones por 300.000 toneladas de CO2 al año.
El proyecto, un desafío mayúsculo por las dificultades del tendido del cableado sobre la intrincada orografía del estrecho, ha tenido que sortear también los reparos de algunos alcaldes de municipios del Campo de Gibraltar, cuyas reticencias han llevado a REE a reformular su idea inicial para generar una afección nula.
En Ceuta también se ha apostado por reducir impactos llevando el aterraje del cable a la bahía sur, concretamente a la explanada de El Chorrillo, y extendiendo el trazado por tierra a través de infraestructuras ya existentes como el antiguo túnel ferroviario para llegar hasta la futura subestación ubicada en el puerto. Eso en el terreno de lo material, pero la iniciativa tiene también un valor inmaterial porque refrenda el compromiso del resto del país con la ciudad en plena elaboración de su Plan Estratégico Integral.






