La primera piedra que ayer colocaron las autoridades de la nueva Estación Marítima, una infraestructura que promete ser “más segura y funcional”, es un paso más en el rediseño que impulsa Juan Manuel Doncel del puerto como locomotora de la ciudad.
La principal puerta para entrar y salir de Ceuta volverá en dos años, si se cumplen los plazos estipulados para la ejecución de las obras, a ser un equipamiento “moderno” mientras la Autoridad Portuaria trabaja en paralelo en una doble dirección.
Hacia tierra, la institución espera la Orden Ministerial que permita aprobar definitivamente su Delimitación de Espacios y Usos, con la que se espera dar cabida sobre todo en la arteria principal a superficies comerciales más allá de las ligadas a actividades portuarias.
Con la vista puesta en el agua, la Autoridad Portuaria ya está explorando la implantación de nuevos nichos de negocio ligados al suministro de lubricantes o la limpieza de cascos de barcos.
Con la elaboración del Plan Estratégico que para la ciudad impulsa el Estado a través de Tragsatec, el puerto debe ratificarse como una locomotora para la ciudad, a cuyo producto interior bruto contribuye decisivamente con el mantenimiento directo, indirecto o inducido de alrededor un cuarto de la población activa local.
A la espera de la reapertura de fronteras con el país vecino, que permitiría aliviar la grave crisis de ingresos que ha padecido la Autoridad Portuaria durante los dos últimos años, solidariamente compensada por el sistema estatal, el puerto se está preparando adecuadamente para continuar ejerciendo de motor local cada vez con mayor potencia.






