La Ciudad empieza a flexibilizar las medidas en torno a la pandemia, ajustándolas a la mejor situación que se vive ahora, con muchos menos casos. Lo hace sin lanzar las campanas al vuelo, sabiendo que el virus sigue ahí y que en cualquier momento la situación puede complicarse. De entrada se cambian los horarios de vacunación y del punto covid, en donde se hacen muchos menos test que antes. Y como medida clave, se publicará un decreto que contemplará la eliminación del pasaporte covid que, hasta la fecha, era solicitado para acceder a locales de ocio nocturno, a residencias u hospitales además de espacios con un aforo superior al 50%. Poco a poco se van a ir estudiando los nuevos panoramas con los que debemos convivir, ajustando las restricciones a la realidad que es mucho más benévola que la registrada hace unos meses cuando se llegaron a notificar hasta 400 o 500 contagios diarios. Era una locura, el covid estaba descontrolado y era necesario ponerse firmes antes cualquier vía capaz de empeorar la situación. Ahora, si bien seguimos estando pendientes a la evolución de la pandemia, el panorama actual nada tiene que ver con esos tiempos, contando con una mayor población vacunada y por tanto protegida. Esa es la línea a seguir, ir ganando en libertades para que la economía no se resienta, mientras se avanza en las medidas sanitarias mejores y más adecuadas para evitar rebrotes que nos tornen a una peor situación.






