Ha tocado la feria a su fin. Ocho días de festejos patronales, donde lo primero y esencial es alegrarse porque la seguridad ha funcionado a la perfección y no se han tenido que lamentar problemas importantes en el Real. Tanto la política preventiva por parte de la Policía Local y de la Policía Nacional como el civismo de los ceutíes han sido una conjunción perfecta. Igualmente, los servicios municipales que han estado coordinados han respondido en todos los cometidos que estaban asignados por parte de las distintas Consejerías que participan en el operativo. El único pero, el mismo que se hacía hace unos días después de la reunión del Consejo de Gobierno: menos asistencia por parte de ceutíes y es que en definitiva la coincidencia con el Ramadán ha sido una rémora, al igual que el buen de marroquíes de la provincia de Tetuán que todos los años cruzan la frontera para pasar unas horas en el Real de la Feria. Otro año será y que todo transcurra como en éste.





