No han pasado más de dos días y las palabras de la secretaria de Estado de Inmigración, Ana Terrón, han sonado a vacío. “No pasaba nada, todo es un pequeño repunte”. Pues resulta que nos encontramos con ciento veinticinco inmigrantes durante el mes de junio y más de cien en los pocos días del mes de julio, además una presión brutal a la que Marruecos está sometido a nuestro país, que nunca contesta y que siempre le ríe las gracias a los gobernantes de al lado. Pero el problema ahora es para el delegado del Gobierno como el CETI se le convierta, como está ya en una situación, de verdadera situación dramática. Si el verano paso se lo dieron con los cartonazos. Para este año parece que todo se va a concretar en una entrada masiva cada vez que el vecino país así lo desee y quiera.





