Siguiendo con el programa de los actos que tendrán lugar con motivo del III centenario de la creación del arma de Ingenieros (24 de abril de 1711), el arquitecto José Montes Ramos ofreció ayer una charla sobre la historia de este cuerpo en Ceuta.
Destacó la importancia que han tenido en todas las guerras. Por ejemplo, aseguró que la época que comenzó en 1921 fue “la más gloriosa de la ingeniería militar”, haciendo referencia a la importante labor que llevaron a cabo para recuperar todo el terreno ganado por Abdelkrim.
“En Melilla no se permitió iniciar la reconquista de ese terreno hasta que llegaron los ingenieros y podían construir las fortificaciones para asegurar las posiciones”, explicó.
Montes explicó también que ya en 1698, con el comienzo del sitio de Muley Ismaíil, ya se constituyó en Ceuta una compañía de ingenieros. “Carlos II aún vivía, no había pasado la Guerra de Sucesión ni la gran modernización del Ejército que tendría lugar en el siglo XVIII, y ni siquiera se había creado el arma de ingenieros”, subrayó. Montes también habló de la gran labor que se llevó a cabo en la academia de matemáticas de Ceuta, que formaba a los ingenieros militares. “Era un cuerpo sin tropa, pero en Ceuta había ya una compañía”.
Respecto a la academia, destacó que tenía una formación de cuatro años, y que la de Ceuta en concreto, a pesar de su pequeño tamaño, formó al 10% de los ingenieros militares que hubo en el reino. “El arma de Ingenieros funcionaba en la ciudad de una manera autónoma, se podría decir”, según comentó José Montes. Una academia que, si se completaban todos sus estudios, permitía incluso hacer oposiciones para ser ingeniero civil.






