El estado de alarma tocó a su fin este pasado domingo. Después de cruzar esa línea, hemos podido ver imágenes de todo tipo. Imágenes hirientes como las registradas en Madrid y otros puntos de España en donde se ha confundido el fin de este periodo con el fin del virus. No es así. Muy al contrario. La irresponsabilidad de ahora la pagaremos después. Nadie puede decir que no sabe lo que es este maldito bicho, nadie puede hacerse el ignorante ni nadie puede erigirse en un cobarde que culpe a los gobiernos de los malos resultados. Basta ya. No se puede tener ni a un policía en cada esquina ni a un gobierno controlador. El golpe del virus, los destrozos causados han sido de tal calado que ha dejado a su paso solo miseria y dolor. Quien hoy se burla de esto, provocará que el mañana sea más duro del que ya hemos vivido.
En Ceuta no se han visto las miserables imágenes de otros puntos, pero sí se dan comportamientos irresponsables que todos debemos condenar. El Gobierno ha gestionado la crisis como ha podido y sabido, sacando adelante decretos sanitarios y firmando ayudas económicas para que el sector del comercio, los autónomos y las pequeñas empresas no se fueran a pique. Hubiera sido demoledor para Ceuta. Se ha sorteado uno de los peores momentos para todos, para este gobierno pero también para todos los ciudadanos. Y ahora, sin ese estado de alarma que permitía adoptar medidas más protectoras, no podemos entregarnos a un miedo, a un desasosiego y a un mal comportamiento.
A la Ciudad le toca mantenerse firme: instaurar -como lo ha hecho- un ritmo ágil de vacunas; seguir disponiendo de medios para hacerlo; adoptar medidas que considere adecuadas a la situación y, sobre todo, tener paso firme, no dejarse presionar por nadie, ir aceptando una desescalada gradual en la consecución de más libertades.
Eso le toca a la Ciudad, pero a todos los demás nos toca ser responsables para que esa desescalada se consiga cuanto antes. El ocio nocturno emitía un comunicado ayer reclamando su apertura. Se comparan con Andalucía, pero no lo hacen por ejemplo con Galicia en donde el cierre es incluso antes que el adoptado en Ceuta. Cada territorio tiene sus normas y en cada territorio se está viviendo la pandemia de una forma propia. En Ceuta seguimos padeciendo una presión hospitalaria sin igual y una en UCI que deja muertes, y muertes de afectados muy jóvenes. Solo por esto habría que ser más comedido en muchas declaraciones y comentarios, porque se trata de ir dando pasos según como la propia ciudad vaya respondiendo.
En esta batalla estamos todos del mismo lado, pero si no colaboramos, si no cumplimos, por muchas normas que se dicten, por muchas medidas que se publique en el BOCCE, no conseguiremos asomar la cabeza más de lo debido. Será culpa nuestra.
Al Gobierno se le podrán reprochar muchas cosas, habrá decisiones que no habrán gustado o medidas que se puede considerar que se aplicaron tarde o mal. Pero no se puede negar no solo que ha intentado siempre acertar sino que lo ha hecho de manera transparente, con ruedas de prensa constantes e informando de todo lo que hacía.
No caben conformismos, solo ser responsable, no hacer política con la pandemia, no buscar focos de presión ni tomar alegremente algo tan sagrado como es la salud de todos. Vivas lo dijo claro ayer: si no se cumplen las normas, habrá más dolor y más sufrimiento. Todos sabemos qué significado tienen ambas palabras porque ya son 112 las personas que tristemente nos han dejado.






