El coronavirus se ha llevado por delante la vida de otras dos personas. Una mujer de 41 años y un hombre de 95. Son 112 los fallecidos, víctimas de una pandemia que no ha terminado. Y esto es algo que hay que repetir: no ha terminado. La sensación de relajación que se vive en las calles choca brutalmente con una certeza, con una realidad que sigue causando dolor a muchas familias. Esa relajación, esa falta de cuidado supone además una afrenta a quienes sufren la pérdida de sus seres queridos y a quienes padecen las secuelas del virus. En esta delicada situación nos encontramos. Y en esta delicada situación se produce el primer gran cambio, que no es otro que la caída del estado de alarma, la anulación del toque de queda y de las restricciones a la movilidad exterior. El Gobierno de Ceuta ha armado un decreto que se erige en un salvavidas protector ante esta nueva situación. No se puede hacer más que lo que el propio TSJA ha ratificado y amparado. Queda de nuestra parte, de la parte de toda la ciudadanía, la obligada reacción basada en la responsabilidad y prudencia que se debe tener.
En mitad de esta situación que para nada es positiva (descienden los casos sí, pero tenemos una grave presión hospitalaria y muchos pacientes en UCI en estado delicado) asoman debates que carecen de sentido como el que insiste en avivar Vox, formación que parece querer erigirse en portavoz y defensora del sector hostelero aunque no se sabe a ciencia cierta con quién han hablado y a qué empresarios dice defender.
El sector de la hostelería va mucho más allá de una pretensión política de quienes son los primeros en hablar de chiringuitos cuando les conviene y enarbolan la defensa de las banderas que les interesa. Los propios hosteleros, pero con nombre y apellidos, son los más prudentes y ven con buenos ojos ese avance gradual en la particular desescalada por la que ha apostado la Ciudad. De momento se ha aumentado el aforo de sus establecimientos y situado el cierre a las doce de la noche durante los próximos 15 días. Según la evolución sanitaria, se irá flexibilizando más la situación. Nadie niega que la hostelería haya sido uno de los sectores más castigados por la pandemia, pero también ha sido atendido con el mimo debido por un Gobierno que no solo ha mantenido reuniones constantes con ellos sino que ha habilitado alternativas económicas para ayudarles a paliar la crisis registrada. Ahí están los programas en sus distintas ediciones del ‘Ceuta Resiste’ y los beneficiarios de las mismas.
Ceuta es Ceuta y Andalucía Andalucía. Basar criterios en lo que hacen otras comunidades autónomas no es solo un recurso pueril sino que refleja la falta de argumentos que se tienen ya que solo buscan generar debates sin sentido.
En 15 días Ceuta volverá a dictar otro decreto, se habrán analizado los casos, se estudiará la presión en el hospital y, con todo ello, se adoptarán decisiones meditadas y no causadas a lo loco porque parece que a algunos les gusta más unos intereses que otros. Estamos hablando de salud y con eso no se juega. Estamos hablando de algo tan serio que sigue provocando muertes y una de ellas de alguien tan joven como la mujer que perdió su vida ayer, con solo 41 años.
Al ocio nocturno le llegará su momento. Hasta ahora se le ha permitido disponer de terrazas en el Poblado y mantener abiertos los locales en igualdad de condiciones que la hostelería. Pero el Gobierno no los ha condenado a la ruina, se ha dicho por activa y por pasiva que según la evolución sanitaria se verá qué decisión se adopta. Nadie está culpando a este sector de los contagios, ni mucho menos, pero hay que andar con pies de plomo antes de cometer cualquier fallo que derive en aglomeraciones, en riesgos y en una quiebra sanitaria de la que cueste salir.
A estas alturas de una pandemia que ha causado tantísimo dolor, cuesta creer que se sigan alimentando debates sin sentido que no generan más que polémicas absurdas a las que no habría que darles mayor espacio. La salud prima. Seamos prudentes por respeto. Para hacer política hay otros foros y otros asuntos.







Lo que ha causado la Pandemia es pecata minuta con lo que está por venir. Yo me impongo mis propias restricciones y no saldré de casa salvo necesidad extrema.
La gente es tan aneuronada que cree que porque un imbécil dé por finalizado el estado de Alarma el virus ya se ha ido, todo lo contrario el virus está ahí y regresará con más fuerza que nunca. Tiempo al tiempo.