Una cortina azul en la iglesia de África esconde un trabajo que dentro de poco verá la luz. En la tranquilidad de un templo (toda la que puede haber cuando se trata de un lugar de permanente tránsito), uno de los objetos más antiguos y valiosos recupera poco a poco su aspecto original, de piedra.
Se trata de un objeto que pesa entre 200 y 300 kilos, y que tenía muchos daños. “En algunos lugares, hasta ocho capas de pintura, fue una sorpresa negativa”, explica Consuelo Troya Pérez, la restauradora sevillana que se está encargando de este objeto. Tan desagradable fue la sorpresa que explica, a modo de ejemplo, que el proyecto original a través del cual se elaboró el presupuesto mostraba tres capas de pintura.
“Además, debajo de la pintura había cemento”, cuenta. Un cemento que todavía no ha acabado de quitar en algunas partes de esta pila que a causa de su estado estaba sin utilizar; precisamente, el motivo por el cuál se decidió restaurarla. “Es una de las partes más importantes de una iglesia, y estaba sin usar. Así se podrá recuperar cuando terminen los trabjos, que no tienen una fecha exacta”, explicó Francisco Correro, el vicario de la diócesis en Ceuta. La inversión para recuperar este valioso objeto será de unos 4.000 euros.
Eso sí, de su origen y procedencia poco se sabe. Sí se sabe de las malas prácticas que se han llevado a cabo. Capa de cemento, capas de pintura, incluso se instaló un grifo agujereando la piedra original. Lo que sí se sabe es que esta pila bautismal es de una fecha incierta entre finales del s.XVI y principios del s.XVII. Es decir, tiene unos cuatrocientos años.
Pero, aparte de eso, no se ha encontrado aún su procedencia. “En el poco tiempo que hemos estado investigando, creemos que puede ser de piedra de Ceuta. Pero por las fechas es imposible que se trate de la cantera de Benzú. Quizá pueda ser otra cuyo nombre es Gneis. Lo que sí ha quedado bastante claro es que se trata de una pieza, por lo menos, “original”. “Nunca antes había visto esta forma de octógono en la que, además, los lados giran sobre sí mismos”, explica Troya, que ya ha conseguido que la pila bautismal tenga un aspecto muy parecido al original.
Entre las modificaciones que se hicieron a lo largo de la historia a este objeto, la más útil ha sido, probablemente, la de añadir una base de cemento. “Parece ser que para adaptarse al tallaje que tiene la gente hoy día”, explica Troya. Aunque el cemento se quitará, se reemplazará por una base hecha en una forja que incluirá ruedas, lo que permitirá mover la pila de un sitio a otro.






