Con la aplicación, desde este domingo, del nuevo decreto, la Ciudad busca reconducir una situación que se antoja complicada y que evidencia un aumento de los casos y, por lo tanto, el temor a que se produzcan más muertos. El Gobierno local echa mano de los medios que tiene a su alcance llevándolos al límite legal que tiene entre sus manos. A la publicación del decreto se añaden las normativas sanitarias que se van renovando, la administración de vacunas al ritmo más rápido posible y la prevención con mayor cantidad de pruebas de diagnóstico. No hay límites, solo los que establece la ley y marca el real decreto del estado de alarma. No se puede achacar a la institución municipal que se haya quedado dormida ante estos tiempos tan negativos que se nos avecinan, echando mano de las normas que, en el peor de los escenarios, funcionaron. Ese es el objetivo, explotar todos los recursos posibles para reconducir una situación complicada, disponiendo de las restricciones legales y buscando la empatía y colaboración ciudadana ante un drama que nos puede afectar a todos y que ha destrozado a muchas familias. Las conocidas, tras la entrada en vigor del decreto, son las restricciones que conoceremos a expensas de cómo vaya evolucionando la situación. Habrá que esperar qué sucede para, de no verse mejoría, seguir en la senda, en el margen de maniobra del que dispone el Gobierno, para intentar que todo vaya volviendo al plan que deseamos.






