El Gobierno informó ayer de la desaparición de hasta 26.000 mascarillas, tras ser robadas de la reserva estratégica que se tenía. Es un robo extraño: primero, con qué sentido se roba lo que no se puede vender. Segundo, cómo se roba un material si el mismo Gobierno no informa “por seguridad” del lugar en donde se guarda esa reserva estratégica, es decir, no era algo conocido. Y tercero, habiendo seguridad, cómo se pudieron robar hasta 13 cajas con semejante cantidad de mascarillas sin que las personas encargadas específicamente de eso no se dieran cuenta. Son demasiadas dudas y un asunto muy extraño. La Ciudad ha presentado denuncia en la Jefatura Superior, pero debe aclarar más lo ocurrido, aportar detalles porque lo que de momento se sabe está teñido de demasiado oscurantismo como para dejarlo en el aire. El lote robado está valorado en 16.000 euros. Es un dinero de las arcas municipales que ahora ‘vuela’ mediante una sustracción que no tiene ni pies ni cabeza. ¿Quién roba 26.000 mascarillas y con qué finalidad? Será la Policía la que tenga que aclarar el posible rastro que lleve a lo acontecido pero, al margen, deben darse más datos de los aportados en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno para que la ciudadanía esté informada de cómo es posible que en un lugar supuestamente protegido, en donde se está guardando un material que no solo vale mucho dinero sino que es de urgencia necesaria en plena pandemia pueda desaparecer así por así. ¿Qué será lo siguiente? No es algo casual ni es algo sobre lo que se deba pasar por encima.






