El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, no se merece para nada el trato que le está dando el Gobierno de la Nación. A buen seguro que no habrán encontrado en estos siete años un presidente, de manera independiente a que pertenezca al PSOE o al PP, que haya mostrado una mayor lealtad institucional y colaboración constante a la Administración General del Estado. Estamos hablando de la situación que se está viviendo con el tema del incremento de las bonificaciones. El PSOE nacional callado. El PSOE en el Parlamento callado. El PSOE ceutí, al que Vivas salvó de la quema, más callado aún. El Gobierno, desaparecido en combate. Vivas no se merece ese trato. Y aún así, no está respondiendo con acritud. Está callado, esperando resolver y reconducir la situación. Y nadie le podría reprochar si rompiera amarras, pero tiene concepto de Estado y a pesar de este golpe bajo que le están propinando, no cambiará su rumbo, porque sigue entendiendo que la colaboración entre las administraciones es necesaria y más en el caso de Ceuta.





