Además colocarán concertina sobre el muro y lo subirán en tramos más bajos para evitar que entren los no residentes
Se sienten como si estuvieran “en Guantánamo” pero que “si las fuerzas de seguridad no les aseguran la tranquilidad”, deben ser ellos mismos los que lo hagan y no cruzarse de brazos esperando una desgracia “porque los últimos acontecimientos apuntan a una y no podemos consentirlo”. Así explica el presidente del residencial Valdeaguas, Javier Parrado, la situación que viven los vecinos que no están tranquilos. Y visto lo visto, parece que sólo ellos son los que pueden solucionar el problema. Tendrán que desembolsar más dinero de sus bolsillos, aparte del que invierten en impuestos para pagar la seguridad que no tienen, y conseguir así vivir más tranquilos. Entre las 16 viviendas que integran la urbanización, pagarán 6.000 euros para adquirir y colocar un sistema de videovigilancia y al menos disuadir a los que intenten entrar. Dos en los últimos meses.
Uno de ellos con un cuchillo y que encontró una niña de 13 años dentro de casa mientras ella estudiaba y otro que pudo ver un vecino como intentaba subir la persiana y entrar en su casa cuando se encontraba en el salón escuchando la radio. Aseguran que desde que les dieron las llaves de las viviendas en el año 2008 nunca se habían sentido tan inseguros. “Apenas pasan a patrullar y los padres tienen que estar muy pendientes de sus hijos ya que si vienen en bus existe muy poca iluminación y los niños caminando solos por esta boca del lobo es algo que asusta”.
Además aseguran que sus viviendas es uno de los pasos que más utilizan los inmigrantes para acudir a la planta de transferencia y poder buscar oportunidad para cruzar a la península o ganarse allí la vida y “ya sospechamos de todos dados los antecedentes. La verdad es que no estamos tranquilos”. Otra de las medidas que han acordado llevar a cabo en una reunión que mantuvieron la noche del pasado miércoles, es la de poner una alambrada por el muro exterior de la urbanización y subirlo en algunos lugares “donde pueda resultar más fácil la entrada”. Todos los vecinos están de acuerdo y mientras las obras del muro se llevarán a cabo de manera inminente, los vecinos barajan ahora presupuestos para ponerse cuanto antes manos a la obra.






