Marruecos tenía la sartén del mango, la ha tenido siempre en cuestiones fronterizas en las que, es evidente, nosotros ni pinchamos ni cortamos. De Marruecos dependía la realización de la famosa OPE, este año temida porque llevarla a cabo podía haber incrementado los riesgos que de por sí se derivan de la ‘nueva normalidad’. Ayer España respiró cuando desde el vecino país se confirmó oficialmente que no se iba a llevar a cabo la Operación Paso del Estrecho, tras semanas de rumorologías y valoraciones de todo tipo. De haber decidido lo contrario, el país se enfrentaba a su imposibilidad de ponerse farruco ante las querencias del vecino y la manera en que iba a solventar eso de que pudiera desarrollarse una OPE sin pasar ni por Ceuta ni por Melilla. Si ya de por sí resulta complicado la defensa de algunas posturas que dejan a las hermanas en evidencia, en este caso el aprieto iba a ser mucho mayor ya que la bajada de pantalones con el veto a las dos ciudades iba a ser histórica.
Pero a España, esta vez, le ha tocado respirar con el anuncio del vecino Marruecos, afectado por los rebrotes de casos mediáticamente focalizados en empresas extranjeras y en inmigrantes. Porque eso sí, Marruecos defenderá hasta el extremo que todo lo hace bien y que si sucede algo es por causas ajenas a su gestión.
De su discurso, nada sabemos en firme sobre el destino de los atrapados en nuestra ciudad. Nacionales a los que no se les ha tenido en cuenta, que llevan esperando una repatriación desde el 24 de mayo y a los que se les abandona a solo unos metros de distancia de sus hogares. Metidos en una nave -que se dice pronto- ya nadie habla ni de lo que cuestan a la Ciudad, ni de los problemas que acarrean ni del insulto que supone que tu propio país esté agilizando la llegada de marroquíes desde distintos puntos y en cambio obvie e incluso desprecie a los que tiene atrapados a tan solo unos metros. España respira por la OPE y ni rechistará por los sapos que debe tragar ante este tipo de situaciones, simplemente para no molestar al que tiene el mango y hasta la sartén.







La política exterior Española es un desastre, con Marruecos particularmente es de vergüenza, no sólo se deja culpar por el vecino país en el TARAJAL, es en todo, desde los tiempos de Felipe González la dejación por parte del Gobierno Español con referente a Ceuta y Melilla es tremenda, Marruecos un pais emergente y que en los últimos años está creciendo económicamente a un ritmo bastante considerable, del cual nos alegramos, y a la vez esta expandiendo sus tentáculos sobre la África subsahariana donde está invirtiendo mucho dinero, además de fortalecer su PODERÍO militar en la zona, de echo supera a ESPAÑA en armamento y soldados, pero lo más llamativo de estos últimos meses es la guerra que ha declarado a ESPAÑA y que nuestro Gobierno no se quire enterar, Ceuta Melilla y Canarias, en Canarias se han quedado con los yacimientos descubiertos hace poco y que consideran aguas marroquíes a las dos ciudades, le están haciendo la vida imposible social y económicamente, están llenando España y toda Europa de MENAS, etc,etc, y parece ser que el Marlaska y la de Exteriores no les afecta para nada, ya no mencionó a Pedro Sánchez, la Delegada y Juan vivas les da igual les quedan dos telediarios, para jubilarse y se giran a sus chalets de la península, y esto es lo que hay como en el Sahra, sálvese quien pueda