La ciudad de Ceuta abrió ayer las fiestas navideñas con una serie de actos que contaron con la participación entusiasta de cientos de caballas. La jornada empezó con un concurso gastronómico que congregó a muchos mayores. Mientras tanto, los pequeños marchaban en un pasacalles infantil que recorrió el centro ceutí hasta llegar al Ayuntamiento.
Con todo, el momento más emotivo del día llegaría con la lectura del pregón navideño a cargo de la insigne vecina Rosa Casas Palenzuela, persona muy activa desde hace décadas en la vida social de una ciudad que ayer le tributó un merecido homenaje.
El salón de actos del Consistorio congregó a unas 300 personas para escuchar un pregón que fue una loa a la convivencia entre las diferentes comunidades ceutíes.
El evento empezó con un cuento navideño representado por las bailarinas del ballet de Rosa Founaud. La obra arrancó en varias ocasiones las palmas, aplausos y aclamaciones de un respetable entregado.
Tras el baile, la pregonera habló del espíritu navideño desde una profunda tradición cristiana y recordó aquellos tiempos en que reinaba la solidaridad entre todos los vecinos y las tarjetas de felicitación no habían sido aún reemplazadas por mensajes de móvil y correos electrónicos.
Tras reivindicar la tradición legada por sus padres, Rosa Casas habló de su marido ya fallecido, “una persona que no era de mi religión ni de mi raza”. En este momento la pregonera rompió en un llanto ahogado por los aplausos del público.
A continuación, tomó la palabra Juan Carlos, hijo de Casas y sacerdote hindú, quien se preguntó: “¿Qué hará un sacerdote hindú en el pregón navideño? Es la grandeza que tenemos en Ceuta, la convivencia entre todas las culturas. Cuando conocemos a otras culturas es cuando comienza la convivencia, comienza el amor”, remachó el líder hindú.






