Un ciudadano francés se enfrenta a tres años y diez meses de prisión por un supuesto delito contra la salud pública. La Guardia Civil detuvo al acusado el día 2 de noviembre cuando intentaba embarcar en un ferry que se dirigía a la península con un cargamento de 28 kilos de hachís oculto en los faldones de su coche. Según dijo el acusado durante la vista oral, esa droga no era suya. En todo momento negó tener conocimiento de la existencia del hachís y aseguró que su coche estuvo en un taller por un problema del motor y que incluso lo había revisado luego. Su teoría es que su propia familia le habría engañado a través de un intermediario, que estaría relacionado con el taller, para tenderle una trampa y que terminara en prisión. El hombre estuvo cinco días en Fez de vacaciones.






