Las familias caballas salieron ayer a los montes cumpliendo con una tradición que no debe perderse. Pero no debe perderse como era, como lo que era antes: comiendo en convivencia, disfrutando del medio ambiente y, sobre todo, respetándolo. Fueron muchos los caballas que cumplieron con esa máxima, pero también cabe decir que no todo fue así. A pesar de que la Ciudad Autónoma fue clara con las prohibiciones, hubo un ambiente entre determinados sectores que nada tiene que ver con esa Mochila que hemos conocido. Acampadas de jóvenes fumando cachimba y bebiendo alcohol constituían algunas de las imágenes que pudieron verse. Y no imágenes precisamente aisladas, sino repetidas en buena parte del recorrido por los montes caballas. Eso no es disfrutar de la Mochila y para eso no está un espacio como el monte, que debe cuidarse al máximo. Personas así ensucian no solo el buen nombre de esta tradición, porque confunden esta celebración con las ganas de hacer botellón y generar inseguridad con sus actitudes. Bomberos tuvo que sofocar un incendio, pequeño, en la zona del Tiro de Pichón, que pudo ir a más. En los próximos días los servicios de limpieza harán sus batidas extraordinarias para comprobar el estado de los montes. Ya ayer se podían ver restos de noche de juerga, restos dejados por grupos que tienen nombre y apellido. Debe haber más vigilancia e impedir actos así.






