Por tercera vez en este 2019 dará comienzo una nueva campaña electoral, la segunda para elegir a las personas que conformarán el Congreso de los Diputados, el Senado y, por lo tanto, la presidencia de la Nación. Es una situación poco usual, pero que se ha convertido en algo demasiado habitual en nuestro país. Ya en los comicios de 2015 vivimos una situación similar, teniendo que repetir las elecciones en junio de 2016.
Parece ser que a nuestros políticos le cuesta eso de conformar Gobierno y si no es a la segunda, no sale hacia adelante. Desde 2016 han pasado muchas cosas: una moción de censura y unas elecciones adelantadas. Todo ello ha hecho mella en el electorado, que el pasado 28 de abril salió a las urnas decidido a ejercer su derecho al voto.
Sin embargo, la voluntad de los españoles no fue suficiente para que los representantes de las formaciones políticas lograran un acuerdo y ahora, cinco meses después, nos vemos dando comienzo a una nueva campaña que esperemos, esta vez sí, que culmine tras el 10N con un nuevo Gobierno ya conformado.
Aunque es palpable el hartazgo de la ciudadanía tras esta situación y con un Gobierno en funciones desde abril, una cosa hay que tener clara y es que lo ocurrido no puede desanimar al electorado para salir el próximo 10 de noviembre a votar.
Los españoles estamos en la obligación de decidir quién nos gobierna y eso se consigue con los votos que depositamos en las urnas en la jornada electoral.






