La visita del presidente de la ciudad hermana de Melilla a Ceuta ha supuesto un primer contacto entre las dos primeras autoridades de las únicas ciudades españolas en el norte de África. Las similitudes entre ambas y las singularidades que mantienen frente al resto de regiones españolas hace que las relaciones entre ambas ciudades autónomas siempre sean necesarias, con el objetivo que compartir puntos de vista y propuestas en común que siempre reviertan en el beneficio de sus ciudadanos.
A diferencia de legislaturas pasadas, es la primera vez que ambas presidencias no coinciden en los colores políticos, situación que, a juicio del Gobierno ceutí, no impide mantener una relación de cordialidad y colaboración apelando, como siempre defiende el presidente de la Ciudad, a la lealtad institucional.
Y es que lo cierto es que Ceuta y Melilla tienen muchos frentes abiertos y ambas necesitan políticas comunes para poder abordarlos. Su singularidad política les dificulta, en muchas ocasiones, el poder desarrollar medidas en aspectos que afectan de manera directa a estas ciudades.
El hecho de que sean las dos únicas ciudades con una frontera terrestre que separa Europa de África es una de esas peculiaridades que ambas ciudades deben sobrellevar y también les obliga a mantener una relación con el fin de buscar opciones para contrarrestar este hecho fronterizo. Por lo tanto se avecina a que este será el inicio de una estrecha relación.






