Ceuta se encuentra, en caso de cumplirse las previsiones, a seis meses de disponer de un auditorio que se convierta en sede de cultura y, por qué no, también de oferta turística, a través de la celebración de congresos y ponencias. Un edificio moderno y dotado de las últimas tecnologías que dé respuesta, de una vez por todas, a una de las demandas más reiteradas de los ciudadanos: el contar con unas dependencias que cubran el vacío de zonas dedicadas exclusivamente a espacios culturales. Atrás podrán quedar las representaciones en el salón de actos del Siete Colinas o el del Palacio Autonómico, y quizá, de cumplirse los pronósticos en los plazos, este año la imagen de largas colas a la espera de adquirir una entrada para ciertos espectáculos ante el temor de no conseguir un asiento se convierta en un lejano recuerdo.





