El coronel José Luis Modrego Navarro presidió el acto de homenaje al coronel Santiago González Tablas, cuando se celebraban 88 años después de su fallecimiento.
Participó el guión del Grupo Regulares Ceuta nº3, los guiones y banderines del tabor TetuanI54, y una sección de honores del tabor Tetuán I/54, junto a la banda de guerra del grupo de Regulares nº54 y comisiones de la unidad. Según afirmó el coronel Modrego, jefe del Grupo de Regulares de Ceuta nº54, González Tablas es un “modelo para todos los comandantes”. “El acto supone ser fiel a nuestras tradiciones, y ser fiel al héroe de Tazarut, al marqués de González Tablas, gentilhombre de la cámara del rey Alfonso XIII, y laureado de San Fernando”, añadió el coronel.
En un breve homenaje, sonaron las cornetas y los tambores de Regulares, y concluyó con el himno de este cuerpo militar, que los soldados interpretados ataviados con sus distintivos tarbuches.
El homenaje se celebró a los pies de la estatua en honor a quien fue coronel de Regulares, Santiago González Tablas. Este “hijo adoptivo de Ceuta”, según afirmó el coronel Modrego, encontró la muerte el 13 de mayo de 1922 durante la conquista del refugio del Raisuni en Tazarut y al frente de sus tropas. Una acción que le trajo la medalla a título póstumo, “pero toda su vida es un modelo”.
Biografía
Cuando Santiago González Tablas falleció, el rey Alfonso XIII le dedicó las siguientes palabras: “Uno mi dolor al de ese brillante cuerpo por la pérdida del heroico teniente coronel González Tablas, que ha sabido terminar su vida con un final digno de ella. Sírvanos de ejemplo y honremos su memoria. Vuestro rey, Alfonso”. Este ceutí de adopción, casado con una ceutí y padre de ceutíes, había nacido en el año 1879 en Pamplona, donde actualmente tiene dedicada una calle.
González Tablas se destacó por sus importantes méritos militares, el más recordado su heroísmo el día de su muerte al salir corriendo con su pistola arengando a sus tropas y evitando la retirada. Perfecto conocedor del árabe y respetuoso con su cultura, su carisma y personalidad cautivó a los soldados marroquíes, quienes le tomaron como un líder.









