Al mal tiempo, buena cara. Esta parece ser la filosofía de varios de los padres ceutíes que esta ‘Semana Blanca’ que ahora llega a su fin. El lunes, la vida para las familias volverá a la tranquilidad de la rutina escolar (o estrés, según se mire).
Mientras tanto, a lo largo de esta semana, no ha quedado otra opción que armarse de creatividad y ganas.
Al menos, hasta donde fuera posible, porque las guarderías no pueden albergar niños en edad escolar, y quienes no puedan atender a sus hijos tienen que buscar otras alternativas. Una de las más socorridas es la abuela. África Tejero Muñoz, madre separada de tres hijos (dos mellizas de 9 años y un niño de 12), reconoce que no sabe qué podría hacer sin la abuela materna de los niños. “Trabajo por las mañanas, y se quedan dormidos. Es la abuela la que les despierta y está con ellos. El mayor ya es un poco más independiente y a veces queda con sus amigos, pero las otras dos se quedan con ella. Es casi una segunda madre para ellos, porque también me ayuda en época de colegio”, explica. Encarni Muñoz, la abuela, reconoce que estas semana no puede hacer “algunos recados, como arreglar papeles en el banco”, pero disfruta con sus nietos, y ellos con ella.
Más sencilla es la vida para Ana Sánchez Rondón, madre de dos hijos: Ana, de nueve años; y David, de cinco. “Trabajo como eventual y no tengo vacaciones, pero he ido acumulando días festivos y nos hemos cogido unas pequeñas vacaciones este fin de semana en Torremolinos. De normal no vamos a la Península un fin de semana, pero era necesario por motivos médicos así que aprovechamos”, explica.
Para Sánchez también resulta una ventaja la flexibilidad horaria en su trabajo: “Puedo cambiarme turnos con mis compañeros, y por ejemplo la semana que viene trabajaré más, pero no me importa. La verdad es que durante el curso veo poco a mis hijos, por la mañana temprano y a la noche luego, así que lo disfruto. Además, los veo dormidos y me da pena despertarlos”.
Pero otras familias no tienen tanta suerte, y los padres trabajan o no pueden acudir a los abuelos. En esos casos, la solución pasa por buscar una cuidadora, o alguna fórmula alternativa. Varios de esos niños acuden a la ludoteca dirigida por Susana González, Pumuki. “En estas dos semanas se nota que vienen más niños en edad escolar. Trabaja una persona más, e intento ayudar a los padres bajando el precio en esta época. Lo cierto es que siempre tengo lista de espera”, asegura. Por su parte, uno de los padres que lleva a su hija a esta ludoteca, confirma la utilidad que para ellos tiene este servicio: “No sé qué haríamos sin Susana”.








