Venidos de las cuatro esquinas de España, un centenar de Polillas asistieron a la recepción del presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas Lara, que dio el pistoletazo de salida a su LXI Asamblea Fundacional.
En el discurso de Vivas destacó “el afecto y admiración del Gobierno, de la Asamblea, y de todo el pueblo de Ceuta hacia la Guardia Civil”. Como ejemplo, destacó el monumento que se dedica al cuerpo, en el que se representa una pareja “para simbolizar el valor del compañero”, vestidos con capa, “para representar el deber pase lo que pase, incluso las condiciones meteorológicas”.
Unas condiciones contra las que ayer, sin embargo, fue difícil luchar, y el presidente nacional de la asociación, Eugenio Pozo no pudo asistir al acto. Sin embargo, el presidente de la delegación de Ceuta, Alfonso Vega, estaba acompañado por un representante de la asociación nacional, Faustino Barreto. Pozo, sin embargo, si pudo llegar al emotivo arriado de bandera que se celebró en la Plaza de África a las 21.00 horas, momento en el que se unió a la celebración.
Minutos antes, en el Salón del Trono del Ayuntamiento, Alfonso Vega tomaba la palabra que en él había delegado Eugenio Pozo. Una breve alocución en la que quiso “agradecer al presidente de la Ciudad tanto la recepción como los preparativos”, tras lo cual le hizo entrega de un obsequio.
Vivas, por su parte, respondió con unas palabras en las que se deshizo en elogios a la Guardia Civil, y aseguró que es un “honor” el que Ceuta haya sido elegida como sede de esta LXI Asamblea Fundacional de los Polillas. “Es una oportunidad para reconocer el prestigio de los colegios de la Guardia Civil,que no se limita sólo a las matemáticas, la geografía o la historia. Son colegios reconocidos por una larga historia, por formar en los valores de respeto, civismo, integridad y decencia, lo cual es mucho más importante. También es una oportunidad para dar a conocer Ceuta”, aseguró el presidente, a continuación de lo cual dio un pequeño repaso a la historia de la ciudad. Invitó a los asistentes a conocer Ceuta, que, “como dijo un conocido poeta de la ciudad, es una niña dormida sobre los brazos del mar que tiene por almohada la espuma de las olas”.












