Los colegios e institutos abrieron ayer sus puertas en el reinicio de las clases, en la famosa ‘vuelta al cole’, que no dio incidencia alguna ya que todos los centros pudieron operar con tranquilidad. Pero eso no quiere decir que tengamos problemas. Muchos. Porque no es lógica la masificación que sufren las aulas, con cientos de escolares más y con colegios ya antiguos que no pueden soportar esa carga. Los primeros perjudicados por la masificación son los niños, que es evidente que no pueden ser atendidos de la forma que debieran. A ellos se suman los profesores y también las familias. Los años de sequía en la construcción o aquellas inversiones que fueron consideradas prioritarias de manera equivocada hasta el punto de que absorbieron todos los presupuestos durante años, ha llevado a la situación actual en la que se pide urgentemente abrir más colegios e institutos. Mientras no lleguen habrá que sufrir una presión educativa a la que hay que hacer frente de la mejor manera. El Ministerio, con nuevo titular al frente, tiene ganas y proyectos. La ilusión renovada hay que respetarla, pero sin olvidar que la educación en Ceuta lleva tiempo en alerta roja. No atenderla debidamente es jugar con fuego, porque de los fracasos y malas formaciones dependerán las nuevas generaciones, que son las llamadas a llevar las riendas de esta ciudad. En este abanico de quejas y reclamaciones no cabe olvidarse de los centros de educación especial. El único que tenemos en Ceuta está saturado, urge prestar atención. Al igual que a los niños con capacidades altas, que tienen que tener una atención digna y adecuada para que puedan sacar el mejor provecho de sus potencialidades.






