El grupo de desactivación, que fue el encargado de peritar la zona de Mendizábal donde se produjo la deflagración para encontrar las causas del incidente, ha fijado las medidas de seguridad pertinentes y el cordón de seguridad para evitar el acceso de personas ajenas al perímetro donde se han producido las explosiones.
Los Gedex destruyeron unos 175 kilos del explosivo restante, unas dos terceras partes de los 450 kilos de Riogel y varios de los 13 detonadores, que se estaban eliminando bajo el control de un ingeniero técnico, un artillero y un ayudante. La eliminación ha seguido dos métodos: la quema de las ‘morcillas’ de Riogel sin detonación y la deflagración controlada. En total han sido siete las explosiones empleadas entre las 10.00 horas y las 15.00.
Los trabajos contaron con la presencia de efectivos de la Cruz Roja desplazados a la zona para intervenir inmediatamente en caso de accidente.
Aún continúa abierto el proceso judicial para determinar las causas que produjeron la explosión de Mendizábal. El director del Área Funcional de Industria y Energía, Juan Gómez Tenorio, ya indicó que "no somos capaces de determinar las causas" porque se encontraba en la zona durante la voladura "y se estaba respetando el perímetro de seguridad". Con respecto al explosivo utilizado, el Riogel, Gómez Tenorio ha afirmado que "es el más resistente a la presión y a la fricción, por lo que es muy complicado que detone".





