La cantautora malagueña visita Ceuta por vez primera para ofrecer dos recitales, a las 18:00 y a las 21:00 en el Teatro. Antes, atiende a El Faro.
Vanesa Martín, por partida doble. Es el sugerente programa cultural de la tarde y noche de hoy en Ceuta, puesto que la cantautora malagueña canta, para presentar lo mejor de su repertorio, con su último disco ‘Crónica de un baile’ incluido, a las 18:00 y a las 21:00 horas en el Teatro Audiorio del Revellín. Risueña y dulce, atiende antes a El Faro.
–Ceuta hoy, Vanesa.
–Sí y mira: si ya de por sí tenía ganas de ir hasta allá, desde que supe que el público se había volcado de esa manera tan calurosa, me han entrado mucho más ganas. Estoy sorprendida y muy contenta de ir. Me voy a entregar al público de Ceuta.
–Eso le iba a preguntar precisamente, el hecho de que las entradas volaran y además no para un concierto, sino para dos. Por cierto, ¿cómo se cuida la voz para dos recitales seguidos?
–¡Uf! No sé muy bien, nunca he dado conciertos seguidos. Realmente, hubiera preferido cantar viernes y sábado, por ejemplo, pero las cosas han salido así y así vamos a dar dos buenos conciertos. Me cuidaré mucho, porque mis conciertos no son tranquilitos, y trataré de dormir muchas horas (risas).
–El primer concierto da comienzo a las 18:00 y el segundo a las 21:00, es decir, prácticamente seguidos. ¿E iguales también?
–No, no te creas. Cambiaré cosas, no quiero que sean calcados. Seguro que serán distintos, cada uno con sus toques singulares.
–En cualquier caso, trae su repertorio del inicio y sus últimos temas, los que componen ‘Crónica de un baile’, su trabajo más reciente.
–Así es. Cantaré canciones de todos los discos, la gente me las pide. Hay canciones que me van a acompañar toda la vida y son inevitables no cantarlas.
–De las últimas, ¿hay alguna que quizá no tenga tanta demanda y a usted le guste especialmente?
–Pues mira, la verdad es que algo curioso que pasa conmigo es que a los dos o tres días de salir el disco a la venta y hemos tenido alguna presentación o pequeño concierto, la gente las canta absolutamente todas, de principio a fin. Es algo increíble, que no deja de sorprenderme.
–A veces, el público se puede saber mejor las canciones que el propio artista. ¿Le ha pasado alguna vez eso de quedarse en blanco y el público cantar?
–(Risas) Sí, sí, alguna que otra, pero ahí hay que tirar de trucos y mirar bien a la boca de los espectadores y rápidamente vuelves a pillar el hilo. Tengo un club de fans, que vienen a la mayoría de conciertos y me río con ellas sobre esto, sobre cuando a veces me he quedado en blanco. ¿Sabes lo que pasa? Que hay momentos en que con la promo, las entrevistas, los viajes y los conciertos, la cabeza se te va un momento, pero hay que tomarlo siempre con humor.
–Pero eso pasa también cuando las letras, como en su caso, están más cuidadas que respecto a la norma generalizada de la música actual.
–Te agradezco que me digas eso. Es verdad que soy muy de preocuparme en las letras, juego mucho con los dobles mensajes, con dejar los mensajes abiertos y que luego la persona que lo escuche haga la canción completamente suya. Soy muy meticulosa, sí, pero creo que también la gente que me escucha demanda eso, letras con significados, que cuente historias.
–El desamor y la tristeza son temas siempre muy recurrentes. ¿Ahí encuentra más terreno para escribir o prefiere la euforia para crear?
–Yo creo que para contar hay que vivir. Si algo te remueve, puede ser desde la alegría a la tristeza, a la melancolía o a la euforia, es decir, algo, sea lo que sea, que te remueva tanto que luego tengas la necesidad de plasmarlo en un papel y hacerlo canción. Yo me inspiro en la vida, en el día a día, en lo que voy viendo, aunque no todo lo que cuento me ha tenido que pasar a mí, pero sí soy bastante observadora respecto a mi entorno, a lo que ocurre. También he encontrado muchas veces inspiración en el cine, en el teatro, en libros.
–El hecho de que haya compuesto para otros artistas, algunos de gran nombre, y se haya metido de tal modo en otras voces ¿le hace sentir un poco actriz también?
–Tengo que decir que he escrito canciones a artistas a los que admiro, que me transmiten algo especial y eso ayuda. Es verdad que con algunos he tenido un trato más cercano, como India Martínez, y hemos hablado sobre de qué nos apetecía hablar. De todas maneras, siempre procuro hacer las canciones como si las cantara yo misma, como si esa canción la pudiera grabar yo en cualquier momento en un disco porque esa es mi manera de defender esa canción y de saber que es válida para estar en un repertorio.
–¿Y para usted, qué proyectos cercanos tiene?
–Terminamos la gira el 19 de marzo, en Barcelona, y a partir de ahí trabajaremos en el disco nuevo. Pero antes, el 8 de marzo, sale publicado un libro de relatos breves y poemas que he escrito. Se llama ‘Mujer océano’, lo publica Planeta. Es primer libro y tengo mucha ilusión.
–¿Por qué ese título?
–Refleja mi personalidad, que va desde la calma total y absoluta a la furia, al miedo, a la ilusión, al amor. O sea, una mezcla de todo lo más salvaje y visceral de los sentimientos.
–Hablando de títulos, me llamó la atención el de su último disco, ‘Crónica de un baile’.
–Sí, surgió porque en los conciertos del disco anterior, siempre decía al dar las buenas noches ‘bienvenidos a este baile de emociones’ y, de repente, me di cuenta que en un baile está todo lo que te puede pasar en la vida: hay ilusión, miedo, nervios, despedidas, éxitos, ternura, timidez, torpeza, complicidad. Así que la crónica de un baile es como la crónica de la vida.
–Le concedo la última palabra.
–Que en junio volvemos a Argentina y Chile, que ha sido un año y medio de gira maravilloso, con momentos increíbles pero que ahora toca Ceuta y allí vamos a vivir también momentos agradables.






