Cinco agentes del Cuerpo Nacional de Policía, pertenecientes a dos grupos que estaban tomando copas en un local del Poblado Marinero, sin conocerse los unos a los otros, fueron detenidos en la madrugada del jueves al viernes por compañeros que se encontraban de servicio tras ser avisados de un altercado que estaba ocurriendo en el interior del establecimiento.
Por un lado, cuatro agentes de la UIP que se encontraban fuera de servicios acudieron de paisano a uno de los pus que están en la zona del Poblado. Sin conocerse todavía las causas, las cuales no han sido desveladas por parte de la Jefatura Superior de Policía, comenzaron a discutir con otro grupo de personas que se encontraban también divirtiéndose en el mismo lugar. Se daba la circunstancia que este otro grupo con el que comenzaron a discutir también eran agentes del Cuerpo Nacional de Policía de fuera de nuestra ciudad. Según algunos testigos presenciales de las palabras pasaron a las manos y llovieron golpes y botellazos por todos el local. Una pelea en la que se vieron enzarzados varios de los policías que se encontraban en el interior del establecimiento. Ante la magnitud que tomaron los acontecimientos, los propios propietarios decidieron llamar al 112 y acudieron varios zetas del Cuerpo Nacional de Policía que fueron los que descubrieron que tantos unos como otros eran policías nacionales. Todos ellos resultaron detenidos y trasladados hasta la Jefatura Superior de Policía donde prestaron declaración ante los agentes de guardia. Después quedaron en libertad hasta que tengan que pasar a disposición judicial. Dos de los intervinientes en la pelea tuvieron que se trasladados hasta el servicio de Urgencias del Hospital Universitario, temiéndose en un primer momento que pudieran tener alguna lesión de gravedad que, al final, quedó descartado y tras realizarles las oportunas curas fueron dados de alta.
Malestar en la plantilla del Cuerpo policial
Cuando ayer por la mañana se tuvieron noticias entre los agentes destinados en la Jefatura Superior de Policía de la pelea descomunal en la que se vieron implicados varios compañeros que habían acudido a tomar copas a uno de los bares del Poblado Marinero, la indignación fue subiendo por momento ante lo que consideraban todos ellos un comportamiento indigno de estos policías aunque se encontraran fuera de servicios en esos momentos.






