Sentencia ejemplar del juez de lo Penal Dos contra un joven que incurrió en un delito de desórdenes públicos l Estará un año vigilado
Llamar a un servicio público, en este caso al 061, y afirmar que “en la Feria va a explotar una bomba” no es –ni puede ser nunca– ni una broma ni un hecho impune; es un delito de desórdenes públicos tipificado en el Código Penal Español. De tal manera, el magistrado juez titular del órgano de lo Penal número Dos de nuestra ciudad impuso ayer una condena firme contra un joven vecino ceutí que el 5 de agosto de 2013 creó alarma social al avisar de que un artefacto iba a hacer explosión en el real de la Ferial.
Por este motivo, el joven fue ayer condenado a un año de libertad vigilada y a que sea tratado por especialistas psíquicos. Precisamente, por este motivo la pena impuesta fue sensiblemente menor a la que hubiera sido dictada en el caso de que hubiera estado en perfectas condiciones.
Todo ello es la consecuencia judicial de unos hechos que, como ha quedado mencionado se remontan a la Feria de 2013, cuando en torno a las 00:19 horas del 5 de agosto, el encausado, hasta ayer sin antecedentes penales, telefoneó desde un aparato de su propiedad al servicio urgente de ambulancias 061 afirmando “en la Feria va a explotar una bomba”. El acusado formuló dicha manifestación plenamente consciente de su inveracidad, como queda probado mediante sentencia judicial, y propició que se activara un servicio de seguridad especial por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para garantizar la seguridad pública en el recinto ferial de la Ciudad Autónoma.
Los hechos narrados son, por tanto, constitutivos de un delito de desórdenes públicos del artículo 27 y 28 del CP, razón por la cual el juez precedió a imponer la pena señalada. Asimismo, para finalizar, es preciso destacar que en su escrito inicial el Ministerio Público solicitaba para el acusado una pena de 5 años de libertad vigilada, solicitud que esta parte rebajó ayer.
Por último, cabe destacar que este aviso de bomba, que trascendió a la sociedad, ocasionó una ola de reacciones. Así, por una parte, todos los órganos encargados de velar por la seguridad de la Feria intensificaron sus medidas y precauciones, con un dispositivo por helicóptero incluido, en pos de vigilar con mayores garantías el recinto, y con un seguimiento exhaustivo a los feriantes, quienes tuvieron en más de una ocasión que identificarse por petición de los agentes. Y, por otra parte, el aviso dio pie a que a través de redes sociales se diera cobertura a mensajes igualmente inveraces que perseguían aumentar la sensación de pánico. No obstante, la Feria transcurrió y concluyó sin que sucediera ningún atentado de índole terrorista.






