Vendidos por Gabriel Vega, ‘Gabi’, en la zona del Portuario, una persona que compró dos cupones del número 33.121 es agraciada en el sorteo de la ONCE
El miércoles pagó tres euros por dos cupones con el número 33.121 y ayer recibió, a cambio, 70.000 euros. Tal es la satisfactoria operación que llevó a cabo un hombre o una mujer, de Ceuta o de otro lugar, ante Gabriel Vega, ‘Gabi’, en la zona del Portuario, donde este conocido vendedor de cupones de la Once realiza, desde hace casi 26 años, su labor diaria. “Me encanta haber hecho feliz a una persona”, dice, con orgullo y sincera mirada, el cuponero.
De tal manera, la suerte cayó en nuestra ciudad y lo hizo con un número expedido de máquina, un 33.121 que Gabi ya no olvidará nunca: “Se me queda en la memoria seguro, como el 78.247, otro que repartió el mismo premio, en ese caso el 19 de abril de 2007”, dice con precisión. “Lo que ocurre”, añade el cuponero, “es que uno pasa aquí muchas horas y sabe que la gente que compra busca la suerte, y cuando esta llega, a mí me hace feliz”.
‘¿Sabe usted quien es el agraciado?’, “Uf, aquí pasa un montón de personas a diario, desde que llego, sobre las 5:45 horas, hasta que me voy, más allá de las 12:30 –de lunes a viernes–, de modo que es muy difícil decir quién ha ganado”. “En todo caso, mi enhorabuena”, indica, justo cuando un vecino de la zona le felicita a él y le pide a continuación que otra vez la suerte se la dé a él: “Si de mí dependiera…”, contesta Gabi, con buen humor.
Respecto a la hora en que él mismo se ha enterado de que repartió suerte, el vendedor detalla que fue “a primera hora” y añade que “así da gusto comenzar el nuevo día”, razón por la cual espera que “haya más días así”.
Además, Gabi valora que, en realidad, “mi trabajo es muy bonito, porque consiste en hacer el bien, en repartir ilusiones y, a veces, como es este caso, premios muy buenos”.
Poco antes de recoger, con mimo, cada artículo y marcharse hasta el próximo día, el vendedor posa para ‘El Faro’ con una leyenda que marca el número ganador, ese 33.121 que, desde ayer, tampoco olvidará alguien en la faz de la tierra… caballa o foránea.






