Pese a los continuos esfuerzos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por evitarlo, el pase de sustancias prohibidas al otro lado del Estrecho continúa siendo una actividad ilícita muy lucrativa.
Eso es al, menos, lo que debió de pensar un joven que planeó burlar por partida doble hace días a los agentes del control del Puerto y, por extensión, a la Justicia con un cargamento prohibido. Un trayecto hacia Algeciras muy completo, pero que fue frustrado por la pericia de la Guardia Civil. Ocurrió el viernes en el control de acceso con vehículos a la estación marítima. En el registro rutinario, los efectivos de la Benemérita solicitaron a un joven, militar de profesión, que bajara de su automóvil para inspeccionarlo. Viajaba con su madre. En el registro los guardias civiles de servicio se percataron de un bulto extraño y, tras realizar las comprobaciones pertinentes, dieron con el cargamento ilegal: el conductor intentaba introducir en la Península hasta 15 cartones de tabaco ocultos en su coche. Buscaba burlar, sin conseguirlo, la limitación impuesta por ley en el transporte de cigarrillos. Pero el regate a la normativa no iba a quedar ahí. El segundo hallazgo sería incluso más grave que el primero. En una segunda inspección, aparecería un botín incluso más preciado: en el vehículo, escondido con sumo cuidado, había también cinco kilos de droga. El detenido, que intentó realizar un pase de lo más completo en su particular fin de semana, deberá ahora responder ante los tribunales por su doble –siempre presunto– delito.






