El polifacético y reputado artista presenta hoy en el Teatro del Revellín el espectáculo ‘Enriquecido’, una selección de sus mejores monólogos
Cavernosa y familiar, la voz de Enrique San Francisco surge al otro lado del teléfono y tras respuestas firmes, una palabra que usa a modo de muletilla, que suena cañí y que en las siguientes respuesta se omite, pone el punto cariñoso: "Hijo". Después de un millón de años sobre los escenarios, en un plató de televisión o en el pellejo de un personaje televisivo, el actor y humorista llega por vez primera a Ceuta para interpretar una serie de monólogos que bajo el título de ‘Enriquecido’ presentará hoy a partir de las 21:00 horas en el Teatro Auditorio del Revellín.
–¿De qué hablan sus monólogos?
–Asuntos importantes como la política y las mujeres. Son temas variados y cercanos para el espectador tocados con tono irónico, simpático, ácido y un toque canalla.
–¿Dónde nacen esas historias y bromas?
–De lo que veo en la calle, de lo que me cuentan las personas, de mis propias experiencias y pensamientos. Hablo también de los cambios sociales de los últimos tiempos, de los milagros a los que cualquier ciudadano de todo el país debe recurrir para continuar tirando, de esas cosas que todos entendemos y que tanto nos afecta.
–¿Son todos los monólogos empíricos o también introduce historias inventadas?
–Se basan en la experiencia sobre todo, me gusta el sentido del humor sobre lo que existe, no sobre lo irreal, aunque esto no quiere decir que no admire también el humor absurdo que provoque situaciones hilarantes y a simple vista inverosímiles.
–¿Puede el humor contribuir a que las naciones y las sociedades crezcan?
–Totalmente. El humor puede ayudar a crecer, tiene un componente de crítica social muy útil. Una broma puede ser muy cruda porque puede decir grandes verdades. Esto me gusta, es un doble arma interesante porque por un lado arranca sonrisas y por otro denuncia un hecho nefasto. Además, está el resquemor que puede ocasionar a las esferas del poder.
–Me comentaba que hay monólogos sobre política y yo le pregunto cómo ve el momento actual de España.
–Este país está hecho un desastre. Podría pasarme las 24 horas del día hablando mal de los políticos, no tendríamos tiempo para detallar todo lo que nos han robado, todo lo que ha pasado en los últimos tiempos. En fin, no me quiero calentar, que tengo que hacer ahora una mudanza…
–Permítame que le pregunte sobre Wert, sobre ese 21 por ciento de IVA que fue tan criticado por Almodóvar en la ceremonia de los Premio Goya y a su vez secundado y aplaudido por el grueso de la profesión.
–¿Qué te voy a contar? Me parece una barbaridad y un abuso. La cultura está en peligro con medidas como esa pero… mejor no hablar.
–Habiendo debutado a los seis años en el cine y sólo dos después en teatro, ¿no está usted cansado ya de seguir?
–Si me va bien y me gusta lo que hago, ¿por qué me voy a jubilar? Por mí no me jubilaría nunca y, de hecho, esa es mi intención, muy seria. No estoy tan loco como una cabra y de cabeza estoy bien, así que sigo trabajando con mucho ánimo cada día. Luego está la gente, que me sigue dando cariño.
–Con proyectos, además, lo que pone de relieve su constante actividad laboral.
–Sí, sí. En este mes estreno obra en Madrid. Nunca se debe quedar uno con los brazos cruzados, me gusta estar activo porque da una sensación de vida que gratifica.
–¿En qué formato se encuentra más cómodo, en cine, televisión o teatro?
–El teatro es lo más difícil. El público está enfrente, escuchas respirar a los espectadores. Es el formato que más me gusta aunque también el más riesgoso. Pero quizá por eso me agrade tanto. En el cine o la televisión me encuentro cómodo también pero, claro, es menos espontáneo que el teatro, que es pura magia.
–¿Cómo va la gira de ‘Enriquecido’?
–Las sensaciones y los resultados están siendo espléndidos, hemos llenado en casi todos los sitios y tanto el público como yo nos los pasamos de maravilla. ¿Qué más se puede pedir?
–Y hoy, Ceuta.
–Así es, y me hace especial ilusión porque es la primera vez que voy a actuar allí. En este sentido, es como una especie de estreno.
–Le concedo la última palabra por si desea añadir algo, Enrique.
–Que me voy a hacer la mudanza y que te mando un abrazo grande, hijo.
El espectáculo, a partir de las 21:00 en el Teatro
Enrique San Francisco recorrerá desde las 21:00 horas sus mejores monólogos en el Teatro Auditorio del Revellín y dará muestra de su estilo particular, versatilidad y tono irónico cuando no gamberro. El espectáculo está organizado por Cultura. En su palmarés tiene el Premio del Festival Internacional de Cine de Gijón por El aprendiz de clown (1968), el Premio Mejor Actor del Ministerio de Cultura (1979) y el otorgado por la revista Toros y Teatro (2009).






