El director de la Biblioteca disertó sobre la figura de Juan Gualberto Gómez
Cada vez que Alarcón comparece con motivo de una conferencia, la legión de vecinos de la ciudad que ha acudido a verle sabe que al cabo de un rato tendrá esa inigualable sensación de haber aprendido pasando un agradable rato. Ocurrió de nuevo en la tarde noche de ayer, en la Biblioteca Pública del Estado en Ceuta, donde disertó acerca de la figura del revolucionario cubano Juan Gualberto Gómez, quien estuvo preso en el penal del Hacho a finales del siglo XIX.
Presentado por el arqueólogo municipal Fernando Villada, que valoró el papel divulgador que realizan tanto el Instituto de Estudios Ceutíes (IEC) como la Biblioteca Pública, y destacó asimismo “la gran capacidad de Alarcón para crear, escribir y mostrar realidades de la historia de la ciudad”, el director señaló posteriormente que “un aspecto que puede poner de relieve de manera gráfica la importancia de Gualberto, es el hecho de que José Martí, la gran figura de la revolución cubana, no escatimaba en elogios hacia su persona”.
A través de palabras, datos, anécdotas y fotografías, mostradas a través de diapositivas, Alarcón dio luz, también, a una etapa de la ciudad “apasionante, una época que marca un antes y un después en la historia ceutí”, consideró. “Por aquel entonces”, valoró, “unos 700 revolucionarios independentistas cubanos pasaron por Ceuta, ciudad que recogió a una parte importante de los deportados cubanos a raíz de la Guerra de los Diez años e incluso antes, en la insurrección de Narciso López, había habido algún cubano en Ceuta. Llegaban siempre tras viajes tan severos que algunos morían en el camino”. “Juan Gualberto estuvo en dos ocasiones, entre 1880 y 1882 y volvería porque él protagoniza el primer levantamiento de la ultima Guerra de la Independencia cubana, a partir de 1895, permaneciendo aquí hasta finales de 1897”, indicó el director.
“Hijo libre de esclavos, se convertiría en un firme colaborador y amigo de José Martí en la lucha revolucionaria por la independencia de Cuba y en la forja del Partido Revolucionario Cubano”, explicó Alarcón, para añadir al respecto que “tras la independencia se convertirá en un referente ético y político en la lucha contra la dominación norteamericana sobre la isla, oponiéndose de forma radical a la enmienda Platt, un luchador por la pureza democrática frente a las Presidencias caciquiles de los primeros años y un defensor incansable de la igualdad de derechos entre negros y blancos”, valoró.
Buena parte de la “incansable lucha de Gualberto” se debió, según el historiador, “a que tuvo desde pequeño una gran inquietud, unas ansias por aprender que le permitieron formarse en escuelas en la propia Cuba, aunque no los grados superiores, que estaban sólo disponibles para los blancos, y luego en Francia, España e incluso México, donde fue representante de uno de los más reconocidos artistas cubanos de la época”.
Por último, habló también sobre las relaciones que entabló en Ceuta el revolucionario, frutos de las cuales resultaron dos hijos, Vicente y Mercedes, y otros cuatro hijos de una andaluza residente en la ciudad y con la que marchó a Cuba: “Por tal motivo, además de por su obra, su arraigo e implicación con la ciudad fue mayor a la de ningún otro compatriota”, concluyó el director de la Biblioteca Pública.






