Tras hacerse un nombre en la península, el artista ceutí conquista al público con un estilo propio
Tres años lleva Alberto Moreno cantando en escenarios de España, rompiendo con su voz el silencio de los teatros de Málaga o Madrid. Pero, de algún modo, la actuación de anoche en el Teatro Auditorio del Revellín era algo así como su confirmación y, a tenor de su espléndido recital, la superó con nota: Alberto Moreno, artista en su tierra.
Algo emocionado al principio, “nervioso”, confesó él, sincero con su público caballa, el artista se fue creciendo, hasta conquistar la noche con una actuación completa y hermosa que dividió en tres partes: una, de copla clásica; otra, con las canciones de su disco; y una tercera a piano, acústica.
Acompañado por los bailarines ceutíes Javier Romero y Raquel Cerrudo, perfectos en sus movimientos, y por su maestro de música, el pianista del Conservatorio de Málaga Antonio Bañasco ‘Larry’, Moreno realizó un viaje emocional por la música popular de nuestro país, dejándose el alma, además de la voz: “Se me ha quedado la garganta como una lija del cuatro, como diría Joselito”, comentó, con gracejo.
Coplas, boleros, rancheras, poemas recitados de Rafael de León o, por supuesto, las piezas de su primer gran trabajo discográfico en solitario, titulado ‘Mi señora Ana’, se escucharon durante el recital, siempre seguidos de manera atenta por el público asistente: “¡Guapo!” “¡Qué bonita voz!”, atronaron en más de una ocasión desde el respetable, porque Alberto Moreno no es, en Ceuta, y desde su confirmación de anoche, un cantante más: es artista en su tierra.






