







La comunidad educativa del CEIP ‘Vicente Aleixandre’ abrazó ayer a una de sus docentes más queridas, Ory Mateos, a quien entregó el Premio ‘Mujer Manzanera’ en una mañana cargada de actos en torno a la igualdad La barriada de Manzanera, en general, y el CEIP ‘Vicente Aleixandre’, en particular, están muy comprometidos con la igualdad entre hombres y mujeres, entre niños y niñas. En este contexto, el centro escolar estableció hace cinco años el certamen ‘Mujer Manzanera’, con el que se ha venido reconociendo cada año la labor de mujeres para el colegio y la barriada.
Este centro volvió a vestirse ayer de violeta para acoger la quinta edición de este Premio, que recogió Salvadora del Carmen Mateos, Ory, una mujer que lleva 27 años formando parte del colegio y ha sido directora, con interrupciones por su papel como diputada y como jefa de Extranjería, durante 15.
Los actos comenzaron a las doce y media en el espacio del patio que está cubierto por un techo, debido a que el centro carece de un salón de actos.
Antes de la entrega del Premio ‘Mujer Manzanera’, una serie de actos volvió a demostrar el buen funcionamiento de toda la comunidad educativa ya que participaron madres, profesores y alumnos.
Tras esta exhibición de arte y dedicación por parte de todos los participantes llegó el momento más esperado, la entrega del galardón, cuya acta de concesión leyó un alumno que actuó como secretario del jurado, que estaba compuesto por dos madres, una profesora, un alumno, dos miembros del equipo directivo y un representante del personal laboral.
Al recibir el galardón, Ory dijo que es para ella “un honor” tener esta distinción, que llevará “con muchísimo cariño”. La premiada explicó que llegó al colegio hace 27 años y tuvo un parón de cuatro, concretamente de 2004 a 2008, por ocupar la Jefatura de la Oficina de Extranjeros de la Delegación del Gobierno. “Cuando cesé en el puesto volví a mi colegio a pesar de que tenía puntos para poder irme a cualquier otro, porque puntos y años me sobraban ya que en la enseñanza llevo 41 años”, afirmó.
Ory explicó que su vuelta al ‘Vicente Aleixandre’ se debió porque además de haberse llevado “muchos sofocones” para poder llevar adelante el proyecto educativo y el “parcheo continuo de obras para mantener en pie un colegio que tiene muchos años”, también se ha llevado “muchas alegrías por los logros conseguidos, como fue, por ejemplo, la ampliación del centro, con la construcción de la biblioteca y el aula de música”.
Además, continuó, en este colegio “había enseñado a muchos alumnos y alumnas que ahora me han encomendado la enseñanza de sus hijos y, sobre todo, porque en este colegio tengo los mejores compañeros y compañeras del mundo, dispuestos siempre a involucrarse en cualquier proyecto que se ponga en marcha, como lo demuestra el hecho de que estemos considerados uno de los mejores colegios de Ceuta; para mí, desde luego, el mejor”.
Ory concluyó destacando también que en este centro se encontró “con un grupo de padres y madres muy preocupados por la educación de sus hijos, que colabora con el colegio, año tras años, en todas las actividades que se proyectan, no en vano nuestra AMPA funciona desde el año 1988”.
Un centro muy activo
El alumnado, madres y profesores participaron en las actividades que rodearon a la entrega del Premio ‘Mujer Manzanera’. Con solo una vuelta por las dependencias de este centro se pueden ver en las paredes plasmadas distintas actividades, como el taller de fotos realizadas por las madres, bajo el lema Por la igualdad, el concurso de dibujos o el de textos.
Nada más comenzar el acto en el colegio, una maestra explicó por qué el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se conmemora el 8 de marzo –el Premio siempre se entrega en esta fecha o un día cercano a esta–. Así, dijo que el 8 de marzo de 1908, 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York fallecieron en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían. El color violeta, símbolo de la lucha por la igualdad, corresponde al color de las telas que fabricaban.
Tras la explicación histórica tuvo lugar la representación del cuento Rosa caramelo, en el que una elefanta llamada Margarita sirve como modelo al resto de elefantas para salir del vallado en el que vivían encerradas y donde comían unas flores de mal sabor pero que coloreaban su piel de color rosa y donde no podían hacer la misma vida que los elefantes. Siguiendo sus pasos, la vida de las elenfantas cambió a mejor.
Después del cuento participó el alumnado, en actividades para tumbar roles sexistas. El primer turno fue para los escolares de Infantil, quienes interpretaron una canción en la que dejaban claro que niños y niñas pueden desempeñar las mismas actividades y que “sólo importa tener igualdad”. Seguidamente, los alumnos de primero, disfrazados de momias, obreros y otros personajes, representaron poemas. Los de un curso más avanzado cantaron un rap y bailaron mientras decían “que nos enseñen en igualdad, ser niño o niña qué más dará”. Los de tercero leyeron los cuentos ganadores del concurso y los de quinto y sexto representaron la canción de Bebe Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti. Por su parte, las madres leyeron unos textos que habían redactado ellas mismas.
Esta importante cita para el colegio finalizó con una entrega de premios, donde se valoró el trabajo de unos alumnos muy sensibilizados con la igualdad, algo en lo que hace mucho hincapié este centro educativo.






