Alrededor de la una menos cuarto de la madrugada del jueves al viernes entraron en la hamburguesería ‘Dos Hermanos’, situada en el interior de la barriada Juan Carlos I, tres individuos armados cada uno de ellos con una pistola. Totalmente encapuchados y por lo tanto irreconocibles. La sorpresa, como es lógico, fue completa para las tres personas que en esos momentos se encontraban en el interior del establecimiento de hostelería. Prácticamente, ya había acabado la jornada laboral y no quedaba ningún cliente en el interior. Los dos empleados de la hamburguesería se encontraban sentados en una de las mesas junto a otro amigo, mientras chateaban con sus teléfonos móviles.
El atraco no duró más de dos minutos. Los tres delincuentes les amenazaron para que les entregaran el dinero de la recaudación de la jornada, alrededor de unos trescientos euros. Incluso, llegaron a disparar al aire en una ocasión para atemorizarles aún más. Además, les obligaron a entregarles todo el dinero que llevaran encima y dio la casualidad que uno de ellos tenía ciento setenta euros que también les dio. Se apoderaron igualmente de dos teléfonos móviles de alta gama valorados en unos quinientos euros cada uno. Con lo cual el conjunto del botín ascendió aproximadamente a unos mil quinientos euros si se añaden los mil euros de coste de los dos móviles.
Los tres encapuchados salieron corriendo del establecimiento y se perdieron a pie por las calles cercanas, mientras que los atracados llamaron rápidamente a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, personándose varios vehículos de la Policía Nacional, quienes a pesar de realizar una batida por la zona no encontraron nada anormal. En la mañana de ayer las tres personas que estaban en el interior de la hamburguesería acudieron hasta la Comisaría de los Rosales para presentar la correspondiente denuncia y declarar ante los agentes, aportando la versión de lo ocurrido.
Anoche, la hamburguesería volvió a abrir sus puertas como una noche más, porque tal y como reconocía su propietario a El Faro, “no nos queda más remedio que ganarnos la vida”. De todas maneras, tienen pocas esperanzas de recuperar ni los teléfonos móviles ni mucho menos el dinero que les robaron.






