Con motivo del Día de Europa, que se conmemora hoy, el eurodiputado y ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, ofreció una charla en la que disertó sobre la crisis de valores
Si alguno de los presentes anoche en la conferencia que ofreció en el Hotel Ulises el ex ministro del Interior y actual presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, se hubiera concedido, sólo por un instante, un breve ejercicio de imaginación consistente en cerrar los ojos y traducir mentalmente las palabras a la lengua inglesa, o a la nativa de Goethe, o al perfecto francés que elevara a sus mayores cotas Flaubert en el XIX, hubiera advertido, con plena satisfacción, que el mensaje le calaría igualmente, con idéntica fuerza y el mismo significado, a los nacidos aquí y allá.
Porque ocurre a veces que la imaginación derriba las fronteras del tiempo y de la lengua y une al ser humano en torno a un mensaje, a una tesis, a un modo de contemplar el mundo: un español, un portugués, un italiano, sin diferencias, se hubieran nutrido por igual de las diversas perlas teóricas con las que obsequió Mayor Oreja a un auditorio cuyo aforo quedó completado incluso media hora antes de que el ínclito político vasco hiciera aparición en el mismo.
Fue una intervención profunda, una llamada a los valores y, como prueba, valga de ejemplo y a vuelapluma, una reflexión: "No podemos mirar para otro lado: la crisis de todas las crisis, la raíz de todo el problema, se halla en la persona, en el hundimiento de los valores". Pocos minutos antes, el eurodiputado, invitado para conmemorar el Día de Europa, había comenzado su intervención tras tomar el relevo de la profunda presentación que le dedicó el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas, y lo hizo haciendo gala de una exquisita retranca y fina ironía: "Debido a las palabras tan cariñosas que me ha dedicado el presidente", dijo Mayor, "voy a tener que plantearme seriamente llamarlo para que me invite cada vez que me encuentre con el ánimo algo caído porque escuchándolo me vendría arriba".
Sirvió la broma para romper el hielo desde el comienzo, para humanizar al personaje que, en tantas ocasiones, habían visto con anterioridad en televisión muchos de los presentes y mostrar al político valiente y a la persona sincera. "La sociedad que quiera crecer", indicó el político guipuzcoano acto seguido, "no puede jamás obviar su historia porque ésta es esencial". En este sentido, añadió también que "la memoria es fundamental para diagnosticar lo que se hizo mal y tratar de corregirlo, de ahí que lo que nunca ha de pasar, y por desgracia hay casos negativos, es que reste fuerza, divida a las naciones y sea, en definitiva, un instrumento perjudicial".
A colación de la cruel realidad del día a día que azota a no pocas sociedades de Europa, Mayor reconoció que "los países europeos viven momentos de tal delicadeza que apenas se recuerdan tiempos tan complicados y la causa principal se debe a que a la consabida crisis económica y financiera se le suma otra, la clave total, que es la concerniente a los valores".
Con suavidad y maestría, Mayor fue virando el discurso para focalizarlo más en la persona, en el individuo, en el europeo medio: "El hombre ha dado palos de ciego, ha exagerado los hábitos, ha vivido por encima de sus posibilidades y ha obviado incluso el refugio de la familia", dijo, para añadir que "lo dice un político que intenta mirar un poco más allá, no un obispo".
Según explicó Mayor Oreja, "es importante que no dejemos pasar cada oportunidad que se presente para hacer autocrítica individual porque, por mucho que el político sea el encargado de dirigir las naciones, el diagnóstico inicial ha de partir y hacerse desde la persona". En la misma línea, el político valoró que "si la crisis está en la persona, la solución está en la persona. Es un cambio de actitud personal. Un cambio que nos van a exigir los tiempos nuevos que estamos comenzando a vivir".
Toda vez que el presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo llamó a la reflexión introspectiva, el siguiente paso fue alentar a Europa y a los líderes a dar con la tecla para salir de la depresión actual, ya que "estamos siendo incapaces de entender la causa de todas la causas, de ahí que no debamos quedarnos parados y en la misma superficie", palabras que, para concluir, fueron bañadas por otras, más optimistas, y que, en realidad, como indicó Mayor, las pronunció tiempo ha Santiago Ramón y Cajal: "Para los que aman a su patria las desdichas son un lazo moral más".
"Mayor frecuenta Ceuta desde el corazón; esta ciudad es su casa"
"Aunque parezca un tópico", comenzó indicando el presidente Vivas en la presentación, "tengo que decir de verdad y de corazón que Ceuta es la casa de Jaime Mayor Oreja y lo es", prosiguió, "porque ésta es una ciudad que sabe valorar a quien la quiere". En este sentido, el presidente señaló que el político guipuzcoano, sentado a su derecha y que atendía con suma atención tales palabras, "frecuenta Ceuta físicamente cada vez que la agenda le deja hueco pero sobre todo la frecuenta, y de manera constante, desde el corazón". Asimismo, Vivas realzó de Mayor cualidades y virtudes como "generosidad, integridad y coherencia, lo que le hacen ser un político ejemplar y muy reconocido en todos los estamentos europeos". Recordó Vivas también que "estamos ante una persona que, con todas las armas del Estado de Derecho, ha defendido a España, ha luchado por la paz y ha apostado por la libertad, en muchas ocasiones dentro de escenarios complejos y en épocas tan complicadas que lo que estaba en juego era su propia vida". Por todo ello, el presidente llamó a "restablecer los valores y a mirarse en el espejo de personas como Jaime".







