La llegada del verano ha vuelto a poner sobre la mesa un problema que se repite cada año en varios puntos del norte de Marruecos. La ocupación ilegal de espacios en playas de la prefectura de M'diq-Fnideq y de la provincia de Tetuán ha generado el malestar entre residentes y visitantes, que denuncian el cobro por utilizar zonas que forman parte del dominio público marítimo.
Las críticas se centran especialmente en zonas de Martil, Rincón (M'diq), Castillejos (Fnideq) y otros puntos del litoral tetuaní, donde, según las denuncias recogidas por distintos medios marroquíes, amplias superficies de arena aparecen ocupadas por sombrillas y sillas que solo pueden utilizarse previo pago.
La situación coincide con el momento de mayor afluencia turística del año, cuando miles de personas se desplazan hasta estas playas para disfrutar de sus vacaciones estivales.
Quejas por el cobro para acceder a espacios de la playa
Las denuncias de numerosos bañistas apuntan a que algunas personas ocupan espacios de la playa con sombrillas y sillas para alquilarlas, exigiendo el pago de determinadas cantidades de dinero a quienes desean instalarse en esas zonas.
Según las quejas recogidas, esta práctica provoca que muchas familias encuentren dificultades para acceder libremente a espacios que, por su naturaleza, deberían permanecer abiertos al uso de cualquier ciudadano.
Los afectados consideran que esta situación perjudica especialmente a quienes cuentan con menos recursos económicos y desean disfrutar de una jornada de playa sin asumir gastos adicionales.
El descontento ha ido aumentando conforme avanza la temporada alta, coincidiendo con la llegada de visitantes procedentes de distintos puntos de Marruecos y también del extranjero.

Una situación que preocupa por la imagen turística del norte marroquí
Diversos observadores consideran que este tipo de prácticas afecta a la imagen del norte de Marruecos como destino turístico.
Cada verano, localidades como Martil, Rincón (M'diq) o Fnideq (Castillejos) reciben un importante número de visitantes atraídos por sus playas y por la cercanía con otros destinos turísticos de la región.
Precisamente por ello, las críticas apuntan a que la ocupación irregular de amplias zonas del litoral puede perjudicar la experiencia de quienes eligen estas playas para pasar sus vacaciones.
Quienes muestran su preocupación entienden que ofrecer un entorno organizado y accesible resulta fundamental para mantener el atractivo turístico de esta parte del país.
Piden reforzar los controles en el litoral
Ante esta situación, cada vez son más las voces que reclaman una actuación más decidida por parte de las autoridades competentes.
Las peticiones pasan por reforzar las labores de vigilancia y control para recuperar el dominio público marítimo y evitar cualquier forma de explotación ilegal de las playas.
Asimismo, se solicita que se aplique la normativa vigente contra quienes ocupen de forma indebida espacios de arena o impongan pagos a los usuarios para acceder a zonas que deberían permanecer libres.
Las reclamaciones se producen en uno de los momentos de mayor actividad turística del año, cuando estas playas concentran un elevado número de bañistas y visitantes.
La polémica sobre la ocupación ilegal de los arenales vuelve así a convertirse en uno de los asuntos más comentados del verano en el norte de Marruecos, donde numerosos ciudadanos insisten en la necesidad de garantizar que el acceso a las playas continúe siendo libre y en igualdad de condiciones para todos los usuarios.






