La magistrada de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia número 1 de Ceuta ha condenado a un marroquí identificado como Y.B. por delito de resistencia a militares de Regulares que lo detuvieron tras un incidente en el Chorrillo.
Se le ha condenado a 9 meses de prisión por resistencia y a 1 mes de multa con cuota diaria de 3 euros por delito leve de lesiones.
La pena ha sido dictada in voce tras la celebración de la vista oral celebrada este lunes.
El acusado, que carece de antecedentes, podrá ser expulsado a Marruecos cuando dicha resolución sea firme.
La versión del acusado
El joven, que se encontraba en prisión preventiva y ha sido conducido al juzgado por la Policía, ha negado los hechos, indicando que estaba durmiendo en el Chorrillo cuando “llegaron los militares” y “me dieron una paliza”.
En su declaración ha negado que fuera él quien pegó. Llevaba en Ceuta desde 4 días antes de la avalancha.
Los militares: “Estaba hecho un demonio”
Tres militares han prestado declaración para certificar todo lo contrario. Que el acusado les golpeó. “Estaba hecho un demonio”, ha narrado uno de ellos.
Los Regulares acudieron al lugar atendiendo la llamada de un menor que les dijo que el ahora condenado le estaba extorsionando y quitándole lo que tenía.
El acusado se enfrentó a los militares cuando se vio sorprendido, acción que repitió después de haber huido del arenal del Chorrillo para esconderse en una propiedad privada, lo que obligó a pedir apoyo a la Guardia Civil para sacarlo de allí.
“No le agredimos”, ha dicho, pero sí ha reconocido que tuvieron que emplear la fuerza necesaria para reducirlo.
“Estaba loco perdido”
Otro de los militares que ha declarado en la vista oral celebrada hoy ha indicado que el acusado “estaba loco perdido”, siendo necesario que varios de los miembros del Ejército tuvieran que unirse para reducirlo.
Fiscalía había interesado la condena al considerar acreditado la comisión del delito. A su parecer, por un delito de atentado. Finalmente se le ha condenado por resistencia.
Esa sentencia dictada en la misma sala se ha conocido al término de la vista judicial y, de no ser recurrida, se podrá proceder a la expulsión del acusado a su país de origen.






