Hadú lleva cerca de año y medio conviviendo con obras, cortes de tráfico y dificultades para desplazarse por la barriada. Una situación que ha puesto a prueba la paciencia de vecinos y comerciantes. A estas molestias se suma otra preocupación: la continua presencia de inmigrantes que piden dinero y comida a los vecinos.
La remodelación de la barriada avanza y los vecinos empiezan a ver la luz al final del túnel. Sin embargo, para quienes llevan meses soportando las consecuencias, el cansancio ya es evidente.
Las opiniones recogidas por El Faro reflejan resignación ante una obra que consideran necesaria, pero también cansancio ante una obra “demasiado larga”.
Además, aseguran que la situación en cuanto a inmigrantes en la barriada está afectando a la vida de los vecinos.

Una obra que pone a prueba la paciencia
“Un poquito largo, sí, porque ya llevamos más de un año”, dicen los vecinos al valorar la duración de los trabajos.
Aunque comprenden que una intervención de estas características requiere tiempo, los vecinos piensan que la obra se está alargando demasiado “y todavía queda un buen tramo por completar”.
Otros residentes reconocen que las restricciones han afectado especialmente a la movilidad por la barriada. Durante meses, salir de determinadas calles o llegar hasta establecimientos como una farmacia ha obligado a realizar recorridos más largos.
El ruido, los cortes de luz y las dificultades para acceder a algunas zonas han convertido el día a día en una jornada agotadora.
"Lo hemos pasado fatal"
“Lo hemos pasado fatal, fatal”, relata otro vecino, que describe la situación como estresante después de tantos meses. También señala las consecuencias para los comercios, con locales que han cerrado o que anuncian su disponibilidad para venta o alquiler.
Pese a las quejas, algunos vecinos confían en que la recompensa merezca la espera.
El final empieza a acercarse
El presidente de la asociación de vecinos de Hadú explica que el asfaltado de la zona se encuentra en una fase avanzada.
Según la planificación que le ha trasladado el encargado general de la obra, la intención es terminar buena parte de estos trabajos durante la próxima semana y comenzar a recuperar la circulación por el tramo asfaltado.
Los cambios también afectarán a varias calles. Está previsto cortar la calle Miguel Lara y abrir Marcelo Roldán para facilitar la salida de los vehículos procedentes de las vías interiores.
"Los vecinos están hartos"
Asimismo, quedarán pendientes trabajos relacionados con el cableado telefónico en Romero de Córdoba antes de recuperar la conexión prevista para los residentes de esa zona y de Zurrón.
El representante vecinal reconoce que los vecinos están hartos después de entre 18 y 20 meses de intervención, pero espera que el resultado mejore las condiciones de la barriada.
La inmigración en la barriada
A la desesperación de una obra “larga” se añade el peso de la inmigración. Los vecinos aseguran una presencia importante en las zonas interiores, especialmente por las tardes.
La vía principal suele servir de “zona de tránsito para moverse entre barriadas”. Además, en una de las esquinas de esta vía se ha implantado un “puesto” en el que se venden distintos objetos, entre ellos, relojes.
El presidente vecinal, Frugui, pide que se actúe ante actividades de venta ambulante que, asegura, ha encontrado en la zona, la mencionada anteriormente, un ejemplo de ello, realidad de la que El Faro ha sido testigo.
Seguridad
La seguridad es otra de sus principales demandas. Afirma que algunos vecinos han limitado sus paseos y que las familias reclaman más vigilancia para desplazarse con tranquilidad, especialmente a la hora de recoger a los niños del colegio. Por ello, solicita presencia policial tanto por la mañana como por la tarde.
Otros residentes hablan de la petición diaria de pan, alimentos o dinero. Uno de ellos asegura haber entregado bolsas de ropa y describe el desgaste que supone atender estas peticiones de manera continuada. “Además son desagradecidos”, asegura.
Polideportivo y local social
Mientras tanto, Hadú espera recuperar la normalidad en sus calles. A estas reivindicaciones suma otras necesidades pendientes: la construcción de un polideportivo y la puesta en marcha de un local social.
Así lo trasladaba Frugui, quien bromeó sobre la llegada de su jubilación sin ver ambas instalaciones en la barriada.






Horroroso, este barrio necesita ya el final de la obra y faltaría más, muchas vigilancia porque está de inmigración petada. Ahora eso sí, lo de la inmigración, los que viven allí tienen un 80% de la culpa de lo que está ocurriendo allí, sobre todo los que viven en las callejuelas tan discretas que hay por allí, que no son pocas.
Podría decir, que hoy por hoy, está peor que el poblado de regulares o los rosales-pantera