El detenido A.A.M. deberá pasar hoy a disposición judicial después de agotarse su tiempo de detención en calabozos, después de que haya sido señalado por el comprador de un ordenador como la persona que se lo había vendido. Resulta que dicho portátil era robado y procedía de las acciones delictivas llevadas a cabo en colegios y que han puesto a los directores en pie de guerra. Con lo que hay se le puede relacionar con un presunto delito de receptación hasta que judicialmente se adopte una decisión definitiva tras escuchar la versión de éste.
De momento todos los detenidos hasta el momento por los robos en los colegios Santa Amelia y Reina Sofía están libertad. Los dos menores, tal y como ayer avanzaba este periódico, fueron puestos en libertad nada más ser presentados por la Policía ante Fiscalía. Dicha orden se dio al no existir carga de prueba alguna contra ellos, puesto que en el lugar de los hechos no se hallaron pruebas.
El adulto detenido, el marroquí llamado S.M., al que la Policía también vinculaba con los robos y, por sus huellas, con el asalto a la sede de la UDCE, también ha sido puesto en libertad.
Queda por concretar lo que suceda con este último detenido y a la espera de que preste declaración ante el juez para que dé su versión sobre los hechos, y aclare por qué otra persona dice que le vendió un ordenador robado.
Mientras los criterios policiales y judiciales se enfrentan en bloque, los colegios marcan sus propias pautas de actuación y ya en algunos casos, como el instituto Clara Campoamor, ejecutan actuaciones para levantar aun más sus muros y pretender garantizar así una mayor seguridad colocando mayores trabas a los accesos al centro.
No solo ha sido el daño económico provocado por los masivos robos llevados a cabo de ordenadores, sino también el educativo, al quedar paralizados los programas que, con uso de la informática, se ponen en marcha en los centros. Las actuaciones delictivas han marcado las decisiones de los directores escolares y del propio Ministerio, que están obsesionados con la seguridad en sus centros. En alguno de estos episodios el robo se ha podido llevar a cabo teniendo un conocimiento exhaustivo del centro en cuestión, ya que los ladrones se dirigieron directamente al lugar en donde estaban guardadas las computadores. Se sospecha de un intercambio de información del interior hacia el exterior.






