En pleno casi verano, Ceuta se enfrenta al gravísimo problema de la acumulación de algas en todas las playas. Los medios utilizados están siendo insuficientes para afrontar una situación que no solo genera malestar entre los caballas sino que choca con la política turística que quiere fomentarse.
Imagínense ofrecer en el paquete turístico un buen baño en unas playas afectadas por esta situación. El esfuerzo realizado por un lado se pierde ante las consecuencias que la naturaleza castigada nos está reportando.
Las algas llegaron hace tiempo para quedarse, pero quizá nunca quiso abordarse esta situación con la seriedad debida.
Llevamos años hablando de todo esto. Pioneras fueron las valoraciones y avisos que al respecto hizo Septem Nostra. Como con casi todo se optó por quitar importancia a lo que ya estaba sucediendo.
Luego llega la escena temida: ese llevarse las manos a la cabeza porque absolutamente todas las playas amanecen llenas de algas y no sabemos más que parchear.
El problema se traduce en cifras: toneladas y toneladas de algas retiradas, pero la situación persiste.
La retirada mecánica supone un parche ante una situación desmadrada que obliga a comprobar qué se está haciendo en otros lugares afectados por igual o más que Ceuta para simplemente copiar. No hay más. Copiar lo que otros hacen bien para extrapolarlo a una Ceuta que no puede permitirse este tipo de escenarios. La temporalidad en este asunto es mala consejera, el ciudadano quiere disfrutar de sus playas el fin de semana, quiere encontrárselas medianamente limpias y no entiende que se le diga que de esto, de lo que está pasando, nadie en particular es culpable, sino que son las consecuencias de lo que vamos a tener ante un fenómeno que se consolida.
Lo que ha sucedido este fin de semana dejará de ser algo anecdótico para ser más repetido en el tiempo y ante esto no se puede responder con soluciones que no alcanzan la respuesta de envergadura que se necesita.
Al final las grandes políticas de estado deben mirar a lo casero, a lo que afecta el día a día de todos. No es difícil.







El año pasado y el anterior, en calamocarro utilizaban una excavadora para amontonar las algas, una vez apiladas, esa misma excavadora las empujaba de nuevo al mar. No soy experto pero ese parche solo duraba un rato, hasta que las olas volvían ha traerlas a la orilla. Este año dicen que las están recogiendo y sacándolas de la playa.. Esperemos que esto aporte una pequeña mejoría.