El Archivo Intermedio Militar de Ceuta custodia más de 11.000 legajos, 21.000 cajas clasificadoras y 7.000 metros de armarios de almacenamiento. Aun así, solo tiene completamente descrito el 20 por ciento de su fondo.
El otro 80 por ciento espera. Su director, el coronel Vargas-Machuca, abrió las puertas del archivo a El Faro de Ceuta para recorrer sus depósitos con motivo del Día Internacional de los Archivos, que se celebra hoy 9 de junio.
Algunos tesoros del Archivo Intermedio
Cuando se le pregunta por las joyas del archivo, el coronel para en seco. “Joyas, yo siempre lo digo: esto no son joyas, esto son grandes tesoros metidos en un baúl”, asevera. Y como ocurre con cualquier baúl, “continuamente estamos a su vez descubriendo qué es lo que tenemos dentro”.
El documento más antiguo data de 1737. Junto a él, uno de 1745 con la firma manuscrita del rey. “También como bien de los documentos más preciados del archivo”, apunta Vargas Machuca.
El fondo que el director considera más valioso es el del Protectorado español y la Alta Comisaría en el norte de África, pero la historia de Ceuta impregna cada estante. “Los grandes proyectos de la ciudad, de infraestructuras, se hicieron por ingenieros militares. Tenemos los primeros proyectos del puerto, el ferrocarril, las grandes obras de infraestructuras, los alimentos, la electricidad. Tenemos historia de Ceuta”, resume.
Entre los hallazgos más recientes figuran las cartas manuscritas que el general Millán Astray enviaba a las familias de sus soldados caídos en combate. “Y, sobre todo, más importante, las respuestas de esas familias que le daban a las cartas”, añade el coronel.
El archivo ha localizado también diarios de operaciones de banderas de la Legión, y junto al Expediente Picasso -el informe judicial sobre el Desastre de Annual de 1921- encontraron un legajo con la telegrafía del Gobierno de España a la Alta Comisaría: los telegramas en los que Madrid indagaba qué había ocurrido y requisaba barcos “para el auxilio de Melilla” mientras la crisis se desbordaba.
La satisfacción de dar respuesta a familiares
Esa dimensión humana del archivo es la que más impacta al teniente Alcaide. Para él, lo más valioso que el archivo puede hacer es dar respuesta a los familiares que buscan información sobre sus antepasados.
Y cuando esa respuesta es positiva, la reacción de quien pregunta resulta difícil de olvidar: en muchas ocasiones, explica, los familiares se muestran enormemente agradecidos, incluso emocionados.
La magnitud de lo que queda por explorar es llamativa. “Solo tenemos tratado un 20 por ciento. Hay otro 80 por ciento que está por descubrir”, reconoce el coronel y director del Archivo Intermedio. Eso no significa que el fondo esté sin clasificar: “Más o menos podemos saber qué es lo que hay. Esa es la clasificación. Pero no lo tenemos completamente descrito”.
Para avanzar, el archivo combina su propio personal con empresas externas contratadas para la descripción de los distintos fondos.
Un archivo público dentro de un acuartelamiento
Pese a estar enclavado dentro de un acuartelamiento, el ‘González Tabas’, Vargas- Machuca es taxativo: “Este es un archivo público, está dentro de la red de archivos nacionales”. Pertenece al Ministerio de Defensa, adscrito al Instituto de Historia y Cultura Militar y al Centro de Historia y Cultura Militar de Ceuta, que acoge también la biblioteca histórica militar y el Museo de El Desnarigado.
“Aunque estemos dentro de un acuartelamiento, el acceso es público, con horario de mañana, donde cualquier ciudadano puede venir a consultar los fondos que tenemos”, insiste el director.
Los investigadores que llegan de fuera “ya vienen con la elección aprendida. Ya vienen queriendo saber qué es lo que quieren investigar y qué es lo que van a encontrar”, explica el coronel.
En el último año han pasado por el archivo una investigadora estadounidense que estudió el reclutamiento de los soldados indígenas de las fuerzas regulares, una alemana que documentó la historia del ferrocarril Ceuta-Tetuán-Río Martín, y un médico de Zaragoza que accedió a los expedientes de hospitales militares para reconstruir el historial de las grandes epidemias del siglo pasado.
El historiador ceutí Paco Sánchez es usuario habitual: su libro sobre el alcalde Sánchez Prado “está basado en la causa judicial que se le abrió con motivo de la guerra civil. Pues esos fondos también los tenemos aquí”, apunta el coronel Vargas -Machuca, director del Archivo Intermedio.
Vargas Machuca resume su trabajo con orgullo de ceutí: “Soy un gran privilegiado como caballa porque tengo la llave del tesoro de Ceuta”.
Recuerden. quedan muchas sorpresas por descubrir: ese tesoro tiene todavía un 80 por ciento sin descubrir.
Planos sobre seda, vías férreas, ingeniería y dos gaviotas mensajeras
El responsable de planos, mapas y cartografía, el cabo 1º Lirio, guía la visita por una colección cartográfica de singular valor. El más llamativo es un croquis de 1919 que muestra la red de vías férreas entre Ceuta, Tetuán y Río Martín. “Es muy peculiar porque aquí se ven claramente las vías férreas que desde Ceuta a Tetuán, desde Tetuán a Río Martín”, explica Lirio.
Los puntos rojos marcados sobre el plano señalan los llamados bloqueos: “las zonas donde se montaron los puestos para defenderlos”. El archivo conserva además todos los planos de detalle de aquella vía.
Entre los demás documentos cartográficos destaca el proyecto de renovación del cuartel de la Reina de 1905. “El cuartel de la Reina es donde está la actual Universidad de Granada, el campus. Es un plano muy interesante”, señala el cabo 1º Lirio.
A ese se suman el plano de la población de Ceuta de 1887 y un mapa que recoge los terrenos cedidos por el Sultán a España con el Tratado de Wad-Ras de 1860.
Este último tiene un material insólito: “Está hecho de tela, de seda”, subraya el técnico, realizado desde el mirador de la Torre de Isabel II, “con sus perfiles y sus vistas”. El recorrido lo cierra el proyecto de la Rampa de Abastos de 1908: “También muy interesante”, concluye.
Mientras tanto, en otra sala del archivo, la técnica Isabel Marchena trabaja con un fondo que ha deparado una sorpresa inesperada.
“Ahora estoy con unos legajos del Hospital Militar de Larache pero lo más curioso que hemos encontrado ha sido en los documentos anteriores a estos y son unos relativos a palomas mensajeras y hasta dos gaviotas mensajeras, en este caso, de Tetuán”, cuenta.
Una rareza que ilustra hasta qué punto el fondo guarda todavía material que nadie había catalogado.
Restaurar píxel a píxel para recuperar mapas y planos
La restauración digital de los planos corre a cargo de técnicos como Anaís Martín, que trabaja con herramientas de clonado de color para eliminar manchas, agujeros y marcas del papel.
“Voy tapando todo lo que es donde tengo los agujeros, las marcas, rayas, lo que sea, pero siempre cogiendo poquito a poco”, explica Martín mientras maneja el software con una soltura excepcional.
El proceso exige sobre todo precisión: “Tengo que tener cuidado de no coger letras también, porque si cojo letras se me coge y ya no queda bien”. Y tiempo: “Las horas que te haga falta para poder escanearlo, modificarlo, arreglarlo, todo lo que haga falta”.
La paciencia, como no podía ser de otra manera, es imprescindible. En los meses que lleva en el Archivo, ya ha recuperado y digitalizado aproximadamente 100 mapas.
LA IA al servicio de los archivos
Vargas-Machuca ve en la digitalización y la inteligencia artificial el próximo gran salto para los archivos. “Ya nos vamos a olvidar de escribir en los archivos. Ya todo se va a digitalizar”, afirma.
Con el médico zaragozano ya lo ensayaron: digitalizaron los expedientes de hospitales militares y la inteligencia artificial construyó automáticamente una base de datos marcando cuáles eran “las grandes pandemias o las enfermedades de la época”.
Para el director, esas herramientas “nos van a permitir tratar esos fondos una vez digitalizados, que podamos no solo consultarlos, sino formar un expediente completo”.





