El desfile por el Día de las Fuerzas Armadas tuvo huella ceutí a través de los Regulares del Grupo nº 54 de Ceuta, quienes se desplazaron desde nuestra ciudad para sumarse a la Legión de Melilla en esta celebración nacional.
La participación de los Regulares permitió mostrar ante miles de personas algunas de las señas de identidad más singulares de esta histórica unidad: su peculiar forma de desfilar, su uniformidad característica y una tradición que sigue despertando admiración allí donde se presenta.
Protagonistas
Para conocer cómo vivieron esta experiencia sus protagonistas, hemos contado con los testimonios del teniente coronel Alberto Ortega, jefe de la Unidad del desfile de Regulares; el sargento Ángel Jiménez, jefe de pelotón del desfile; y la regular Jéssica Gómez, músico de la Nuba al frente de chirimía.
El desfile de Regulares estuvo conformado por: la escuadra de gastadores, la nuba del Grupo de Regulares nº54, la plana del tabor, y dos compañías de desfile. Encuadrados en la sexta agrupación de desfile (paso específico) junto con la legión de Melilla.
Un desfile cargado de emoción
Para el teniente coronel Alberto Ortega, la experiencia vivida en Vigo estuvo marcada por la emoción y el orgullo de representar a la unidad lejos de Ceuta.
“La verdad es que fue una experiencia muy bonita y emotiva”, relató, añadiendo que siempre supone “una satisfacción” especial desfilar ante la ciudadanía y, especialmente, ante su Majestad el Rey.
Los regulares, únicos
El teniente coronel trasladó que los Regulares aprovechan cada salida para mostrar aquello que los hace diferentes dentro del Ejército.
“Nos sentimos siempre muy contentos de poder salir a diferentes ciudades y poder mostrar nuestro espíritu regular con nuestra diferente forma de desfilar, con nuestra uniformidad específica”.
Orgullo ante el Rey
Uno de los instantes más significativos para cualquier militar participante en un desfile de estas características es el paso frente a la tribuna real.
Para el teniente coronel Ortega, ese instante representa la culminación de semanas de preparación y esfuerzo. La unidad realizó jornadas de ensayos tanto en Ceuta como en Vigo antes de la celebración del desfile.
“Es el culmen de ver cómo todo ese esfuerzo que has hecho, en ese momento tienes que darlo todo”, afirma.
Hermanamiento entre unidades
El DIFAS también se convierte en un espacio de hermanamiento entre militares procedentes de distintas unidades de toda España.
Durante su estancia en Vigo, los Regulares compartieron la experiencia con efectivos de unidades como la Guardia Real y la Brigada Paracaidista.
Sin embargo, el vínculo más estrecho se forjó con los legionarios del Primer Tercio de Melilla, con quienes compartieron agrupación de desfile.
Arropados por el pueblo gallego
Para el sargento Ángel Jiménez, así como para el teniente coronel Alberto Ortega, la participación en el DIFAS 2026 supuso un hito en sus carreras profesionales. Era su primera vez en este desfile.
El primero de ellos recuerda una acogida muy cálida por parte de la ciudadanía gallega. “Nos sentimos muy arropados por el pueblo gallego”, aseguró.
A nivel personal, “lo que sentimos principalmente es el orgullo por representar a nuestra unidad, al Grupo de Regulares”, añadió.
Ese sentimiento también se extiende al ámbito familiar. “Por parte de mi familia, es un orgullo ver a su hijo ahí desfilando en el desfile de la Fuerzas Armadas”.
La Nuba de los Regulares
Respecto a la singularidad que los Regulares de Ceuta llevaron a Vigo, los militares destacaron, sobre todo, “el carácter itinerante de nuestra unidad, el carácter nómada y sobre todo lo que es el exotismo que desprende de nuestra unidad”, destaca.
Si hay un elemento que llama especialmente la atención del público es la presencia de la Nuba, la banda de guerra de los militares.
La regular Jessica Gómez conoce bien esa realidad, pues cuenta ya con tres años de experiencia a su espalda en los desfiles celebrados en Granada, Asturias y Galicia.
Carta de presentación
“En la Nuba no se pierde nada porque es como la carta de presentación de regulares”, explica. Según relata, tanto la Nuba como la escuadra constituyen la primera imagen que muchas personas reciben de la unidad.
Gómez toca la chirimía desde hace cuatro años, un instrumento muy característico que despierta una gran curiosidad entre el público. “A la gente le llama muchísimo la atención porque en otras bandas de guerra no está este instrumento”, comenta.
Además de acompañar musicalmente los actos oficiales, la Nuba desempeña una labor importante en los momentos previos al desfile, animando tanto al público como a los propios compañeros.

Un orgullo que nunca pierde intensidad
Pese a su experiencia acumulada en distintos desfiles nacionales, la regular Jessica Gómez reconoce que la emoción sigue intacta cada vez que participa en un acto de estas características.
Durante el paso ante la tribuna real vivió uno de los momentos más especiales. Su posición en la formación la situó muy cerca de su Majestad el Rey, un momento que recuerda con especial cariño. “Podía oír su respiración”, detalla.
Compañerismo entre unidades
“Se te hincha el pecho y tienes que ir vacilando y es un orgullo para mí y para mi familia, que estaban pendientes de la tele para ver si me veían”, afirma.
La regular también destaca la excelente relación mantenida con otras bandas militares durante la estancia en Vigo.
Compartieron marchas, canciones militares y momentos memorables que contribuyeron a reforzar el espíritu de compañerismo entre unidades.
Acercar las Fuerzas Armadas a la sociedad
Los tres militares coinciden en señalar la importancia que tiene el Día de las Fuerzas Armadas como herramienta para acercar el trabajo de los militares a la ciudadanía.
En palabras de Jessica Gómez, estos actos permiten que “la gente de a pie” conozca mejor la labor que realizan las Fuerzas Armadas y los valores que representan.





