La gente “normal” no existe, y si existe resulta escasa y aburrida. Porque, ¿qué es ser “normal”? Sin duda, como suele decirse, “cada uno tiene su pedrada”, y esta es un primer acercamiento muy simplista del argumento de DTF St. Louis, la serie original de HBO Max, que recuerda al mejor HBO que era líder en estándares de calidad en streaming, y que con este proyecto saca músculo a la vez que reverdece antiguos laureles ganados a pulso.
Recuerda esta original mezcla de comedia, patetismo y noir a series tan dispares como True Detective o Fargo, que aparentemente poco tienen en común más allá de la investigación criminal. Buena, buenísima por momentos, serie basada en personajes, circunstancias inusuales y el uso de la tecnología en una sociedad en la que es más fácil que nunca sentirse solo entre la multitud.
La trama gira en torno a un triángulo (llamémoslo “amoroso” muy entrecomillado) que forman dos amigos, (presentador del tiempo en un canal de televisión, intérprete de lengua de signos, y la esposa de uno de ellos) y el DTF como móvil de lo que sea que vertebre la historia, que son las siglas cuyo significado no debe ser desvelado más allá de la pista de que se trata de algo relacionado con una aplicación de telefonía…
Desde el principio, la miniserie de 7 episodios de unos 50 minutos, formato muy del estilo de HBO, se muestra magnética, intrigante, desconcertante en su narrativa a saltos temporales (aunque nada confusa), y que siempre deja con esa sensación que solo tienen unas pocas de querer buscar el momento lo antes posible para saber qué ocurre en el siguiente episodio.
El estupendo reparto tiene bastante de culpa de que todo funcione como un reloj, y especialmente clave resulta la química entre los personajes de Jason Bateman y David Harbour, que se implican en el proyecto más allá del eficaz trabajo actoral. La otra pata del banco es una Linda Cardellini que se muestra inescrutable, misteriosa y ambigua para convertirse desde la humildad del personaje secundario, en el verdadero personaje clave de la serie para aportar al espectador ese plus de interés.
Steve Conrad (director de cintas como El hombre del tiempo, parece que un poco de fijación sí que hay), también a cargo del guión, plantea una trama multigénero tan arriesgada e inclasificable como original y atractiva, que tiene la virtud de dejarnos con ganas de más y el defecto, precisamente, de dejarnos con ganas de más.
Puedo suscribir palabra por palabra una de las críticas con la que fue acogida la serie en su país, que decía que se trata de “otra miniserie bien escrita y siempre atractiva, de la que HBO debería estar orgullosa. Tiene todo el humor negro y arriesgado que ha hecho famosa a la cadena”. Y debemos añadir que, además de ese humor y las dosis de intriga, reflexiona con acierto y naturalidad sobre la amistad, la generosidad, el aburrimiento de mediana edad, el desencanto, o el dolor. Que levante la mano quien no tenga ninguna “pedrada”…
La ficha
Dirección: Steve Conrad (Creador), Steve Conrad.
Año: 2026.
País: USA.
Duración: 45 min.
Género: Serie de TV. Comedia. Intriga. Comedia negra. Miniserie de TV.
Intérpretes: Jason Bateman, David Harbour, Linda Cardellini, Richard Jenkins, Joy Sunday, Arlan Ruf, Peter Sarsgaard, Chris Perfetti.
Guion: Steve Conrad.
Música: Alex Wurman.
Fotografía: Jim Whitaker.
Productora: Aggregate Films, Bravo Axolot, Escape Artists, MGM Television. Distribuidora: HBO Max.
Fecha de estreno en España en HBO Max: 02-03-2026.
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