Los servicios de aduanas destinados en el paso fronterizo marroquí frustraron la noche de este lunes un nuevo intento de pase de hachís a Ceuta en el que estaba implicado un marroquí residente en España.
Esta operación, según adelanta el diario Assabah, se saldó con la incautación de unos 23 kilos de hachís, que estaban ocultos dentro de un vehículo modelo Ford Fusion con matrícula española, conducido por un hombre de 53 años, que fue detenido en plena comisión del delito de tráfico de drogas.
Según las mismas fuentes, la cantidad de hachís incautada estaba escondida en un compartimento en el maletero del vehículo, además de en las aletas traseras, donde fue envuelta en forma de placas recubiertas de plástico de manera hermética para evitar su detección.
El sospechoso fue trasladado a la brigada provincial de la policía judicial en Tetuán, donde se abrió una investigación bajo la supervisión de la fiscalía competente, con el fin de descubrir todas las posibles ramificaciones de esta operación e identificar a otros implicados.

La ruta del hachís que se controla a ambos lados de la frontera
El paso de Bab Sebta, ubicado en el punto fronterizo marroquí, se convierte en objeto de controles constantes por parte de los aduaneros para evitar la entrada del hachís en Ceuta, además de inmigrantes.
Es la ruta que siguen muchas personas, enlaces de las redes de traficantes, para alimentar ese negocio constante de la droga. Es la ruta que siguió este conductor que fue sorprendido en plena guía hacia Ceuta.
Además de las intervenciones llevadas a cabo por los aduaneros destacan las que efectúan las fuerzas de seguridad españolas cuando se rompe el filtro en el otro lado del Tarajal.
Así sucedió con una autocaravana que escondía 600 kilos de hachís y que llegó a entrar en territorio español. Marruecos no vetó su pase, pero ese filtro lo ejerció el Instituto Armado.






