La Feria de Sevilla ha copado toda la atención durante esta semana. Esta vez no solo por sus sevillanas, sus trajes de flamenca o su ambiente festivo, sino por la historia de Amina Taouil, una joven de origen andaluz y marroquí que ha generado un intenso debate en redes sociales y que ha demostrado que Sevilla, al igual que Ceuta, es una ciudad de multicultural.
Amina Taouil reside en Hamburgo (Alemania), pero ha acudido a la Feria de Sevilla vestida con un traje de flamenca, acompañado de un hiyab, mantoncillo y flor, lo que ha provocado una oleada de reacciones.
Amina, más conocida en Instagram como @thepolyglotqueen con algunos vídeos sobre el dariya o el Ramadán, donde cuenta con cerca de 10.000 seguidores, compartió varios vídeos de su paso por la feria junto a su pareja.
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Las imágenes, que muestran a la joven disfrutando del ambiente, bailando y recorriendo todo el recinto ferial, se han hecho rápidamente virales, acumulando miles de visualizaciones y comentarios.
Un regreso a sus raíces andaluzas
La propia Amina ha explicado que su intención era volver a sus raíces y revivir una tradición que forma parte de su vida desde la infancia. Aunque actualmente reside fuera de España, asegura que siempre ha vivido la feria como algo propio, desde pequeña, al tener vínculos familiares y culturales con Sevilla y con Andalucía.
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Su visita, además, tenía un componente personal: reencontrarse con familiares y amigos, así como disfrutar de unos días en uno de los eventos más emblemáticos del sur de España como es la Feria de Sevilla.
Para ella, vestir de flamenca con hiyab no supone una contradicción, sino una forma de expresar su identidad cultural diversa.
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Opiniones divididas en redes
Sin embargo, las publicaciones de sus vídeos y fotos han generado una fuerte división de opiniones. Por un lado, muchos usuarios han aplaudido su decisión, destacando la naturalidad con la que combina elementos como el yihab y la flor o el mantoncillo de flamenca, y defendiendo la libertad individual para vestirse como cada persona desee.
Por otro lado, también han surgido críticas que cuestionan esta mezcla, abriendo un debate más amplio sobre tradición, identidad y apropiación cultural. Algunos comentarios han sido especialmente duros, lo que refleja cómo las redes sociales pueden amplificar tanto el apoyo como el rechazo.
El poder de la viralidad
El caso de Amina pone de relieve el impacto que tienen las plataformas digitales a la hora de generar conversación en torno a temas sociales y culturales. En cuestión de horas, una experiencia personal se convirtió en un fenómeno viral que ha trascendido fronteras.
Más allá de la polémica, su historia también evidencia cómo las nuevas generaciones construyen identidades complejas y diversas, en las que conviven distintas tradiciones sin necesidad de excluirse mutuamente. De hecho, el mismo viernes antes de ir a la Feria, Amina compartió un vídeo comiendo cuscús.

Mientras tanto, la joven continúa compartiendo contenido con normalidad, ajena en parte al ruido generado.
Historias como la de Amina reflejan la importancia del respeto a la diversidad cultural, incluso en espacios tan arraigados a la tradición como la Feria de Sevilla. Historias como esta invitan a reflexionar sobre la convivencia entre tradición y cambio. La Feria de Sevilla, como tantas otras celebraciones, continúa evolucionando al ritmo de la sociedad, en constante transformación. Lejos de perder su esencia, la Feria de Sevilla se enriquece con nuevas miradas.







¿Puedo yo entrar en una mezquita o tener una novia musulmana sin que a ella la repudien y respeten mi identidad diferente?
He aquí las diferencias.
Si buscamos las raíces del mantoncillo en Google, nos encontramos desde raíces ibéricas hasta su uso extendido en la época andalusí en el que esta prenda era una parte básica en la población femenina, así como símbolo de distinción a partir del siglo XVII.
Y no debe existir contradicción o incompatibilidad con el uso del hijab al ser usada junto a una prenda muy similar al actual mantoncillo, y si no fuera así, en todo caso, sería una tendencia que de ninguna manera perjudica la esencia de la feria de Sevilla, ya que durante la época andalusí se celebraban ferias en las que el intercambio comercial y cultural eran el.denominador común de las mismas.
La flor, en cambio, sería el único elemento que no encaja con el hijab, pero siendo esta señora de origen sevillano, y libre de expresarse en un Estado de Derecho hasta que deje de serlo, cada cual ( RASESTAS de Ceuta) opine (mayoría machos alfas que se asemejan a su adorable líder JARAbascal) si se tratara de Boris, si encaja o no a los modos de vestir de una católica, española y de origen europeo en la Feria de Sevilla.
Lo importante de todo es que tanto esta señora co.o su marido, se sentían a gusto de nuevo en su tierra, y que mejor en su feria para reencontrarse con amigos y conocidos de otras culturas, algo que hemos perdido en Ceuta, cuando se escuchan comentarios de los RASESTAS DE VOX: ¡Otra vez los moros en nuestra feria!, cuando este acontecimiento debería ser el punto de unión de todas las culturas tradicionales y de otras recientes de Ceuta, para que nuestra ciudad a través de su sociedad multicultural y confesional, seamos los mejores embajadores de los que nos visitan y cuando cruzamos el charco, en otras palabras: " No tiremos piedras contra nuestro propio tejado".
Moraleja: Por mucho que Vox busque la prioridad nacional en todo, jamás podrá eliminar las raíces andalusíes de una población refinada y culta que se asentó en lo que hoy conocemos por Andalucía, enriqueciéndose de las aportaciones de diferentes culturas como la hispanorromana como población autóctona, árabe, persa,...durante el Califato de Córdoba, la época de mayor esplendor cultural, artístico, arquitectónico y científico bajo el reinado de Abderrahaman III), hijo de madre de origen visigodo ( zona de Vascongada).
Así es que cada cual vista como quiera y si es cómodo o no se lo puede preguntar usted a cualquier monja
Que cada uno se ponga el disfraz que quiera, esto es un país libre.
Aunque ir todo el día con un pañuelo puesto en la cabeza muy cómodo no tiene que ser.
La verdad que tiene toda la razón:
Algunos se disfrazan cada día ante la opinión pública de salvadores de los valores cristianos, y de cristiano tiene lo que tengo de hindú
Y por otro lado, tiene que ser incómodo el pañuelito en la cabeza para tapar su calvicie, como si se tratara de esos machos alfa que usan gorros para tapar su virilidad y atractivo 😉