La alimentación en los centros educativos de Ceuta da un giro importante desde este jueves 16 de abril con la entrada en vigor del nuevo real decreto aprobado por el Gobierno.
La norma, que amplía lo establecido en la Ley 17/2011 de seguridad alimentaria y nutrición, introduce cambios clave en los comedores escolares, cafeterías y máquinas expendedoras, con el objetivo de garantizar una dieta más saludable, equilibrada y sostenible para millones de estudiantes en toda España.
Esta regulación afecta a colegios públicos, concertados y privados que impartan segundo ciclo de Infantil, Primaria, Educación Especial, ESO, Bachillerato y Formación Profesional básica o media.
Además, establece por primera vez criterios concretos sobre frecuencia de alimentos, técnicas de cocina, bebidas permitidas y derechos de información de las familias.
Menús más saludables y basados en productos frescos
Uno de los pilares de la nueva normativa es la apuesta por una alimentación más natural. A partir de ahora, los menús deberán estar compuestos principalmente por alimentos frescos, de temporada y de proximidad, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva.
La norma también fija que al menos el 45% de las frutas y hortalizas sean de temporada, fomentando así hábitos más sostenibles. Además, se prioriza el consumo moderado de pescado, huevos y lácteos, mientras que la carne deberá ser preferentemente de ave o conejo.
En cuanto a la frecuencia semanal, se establecen criterios claros:
- Legumbres y verduras: de una a dos veces por semana
- Pescado: de una a tres veces
- Huevos: de una a dos veces
- Carne: máximo tres veces, con la carne roja limitada a una
También se abre la puerta a una mayor presencia de proteínas vegetales, que podrán formar parte del menú hasta cinco veces por semana, especialmente en opciones vegetarianas.

Menos fritos, precocinados y azúcar
El decreto introduce restricciones concretas para mejorar la calidad nutricional. Por ejemplo, las frituras se limitan a una vez por semana, mientras que los platos precocinados —como pizzas, croquetas o empanadillas— solo podrán servirse una vez al mes como máximo.
Además, se impulsa el uso de técnicas culinarias más saludables como el horno, el vapor o la plancha, frente a los fritos o rebozados. También se regula el uso de ingredientes:
- Aceite de oliva como principal grasa para cocinar y aliñar
- Sal yodada con reducción de cantidad
- Cereales integrales: pan al menos dos veces por semana y pasta o arroz integrales varias veces al mes
En los postres, la fruta fresca gana protagonismo, ya que deberá ofrecerse entre cuatro y cinco días a la semana, mientras que los lácteos sin azúcar añadido quedarán limitados a una vez semanal.
El agua será la única bebida en el comedor
Uno de los cambios más destacados es que el agua será la única bebida permitida en los comedores escolares. La norma obliga a facilitar su acceso gratuito mediante fuentes y jarras en las mesas, siempre que sea posible.
Esta medida busca reducir el consumo de bebidas azucaradas y fomentar hábitos saludables desde edades tempranas.
Adiós a la comida poco saludable en máquinas expendedoras
El real decreto también afecta a las cafeterías y máquinas expendedoras de los centros educativos. A partir de ahora, quedará prohibida la venta de productos que superen ciertos límites de calorías, grasas, azúcar o sal.
En concreto, no podrán venderse productos que superen las 200 kilocalorías por porción, ni aquellos con alto contenido en cafeína. Además, las máquinas no podrán situarse en zonas accesibles para alumnado de Infantil y Primaria ni mostrar publicidad de alimentos.

Menús especiales y más información para las familias
La nueva normativa refuerza los derechos del alumnado y sus familias. Los centros estarán obligados a ofrecer menús adaptados para estudiantes con alergias, intolerancias o necesidades médicas, siempre con certificado.
También deberán contemplar opciones por motivos éticos o religiosos, y si no pueden proporcionarlas, tendrán que facilitar medios para conservar y calentar la comida que traigan las familias.
En paralelo, los colegios deberán informar de forma clara y detallada sobre los menús mensuales, incluyendo ingredientes, técnicas de cocina, guarniciones y alérgenos. Esta información deberá estar disponible en tablones, webs u otros canales accesibles.
Control, supervisión y sin subida de precios
Los menús deberán estar supervisados por profesionales con formación en nutrición y dietética, garantizando así su adecuación a cada grupo de edad.
Además, las autoridades competentes realizarán controles periódicos para verificar el cumplimiento de la norma, pudiendo imponer sanciones en caso de incumplimiento.
Un aspecto clave es que el decreto establece expresamente que estos cambios no podrán suponer un aumento del precio del comedor escolar, lo que busca asegurar que la mejora de la calidad no repercuta en las familias.
Con esta nueva regulación, el Gobierno pretende no solo mejorar la alimentación infantil, sino también promover hábitos saludables y sostenibles desde la escuela, en un contexto marcado por los cambios en el consumo alimentario y la creciente preocupación por la salud pública.







Quiero para mis hijos el menú que hay en el Falcon para Pedrito y Bego... Mis hijos no son menos que esos dos...