Otro caso más y siguen. Un caso cruel, un auténtico horror, un golpe emocional para quienes ayer tuvieron que presenciar la agonía de un delfín al que habían mutilado.
Son sucesos que se repiten año tras año sin que haya una investigación en condiciones. No sé si no la hay por miedo, por no ser políticamente incorrecto, por no molestar... o quizá por cobardía política.
Tenemos una ley, una protección, un sistema que supuestamente debe funcionar ante ataques salvajes contra las distintas especies. Aquí tenemos un caso, uno más.
Un delfín con heridas provocadas a cuchillo y aletas cortadas. Lo han matado de forma salvaje, han actuado contra quienes debieran estar protegidos, contra unos delfines que lo más que hacen es acompañar las rutas de embarcaciones y devolvernos esa visión de la belleza de una naturaleza que estamos matando poco a poco.
Ante hechos como el ocurrido ayer se pueden adoptar dos posturas: mirar hacia otro lado porque se tiene miedo a llamar las cosas por su nombre, sancionar e intervenir; o hacer lo que se debe, ordenar más controles, una investigación y evitar que sigan produciéndose hechos de este tipo.
Es una masacre intolerable, es hacer daño sin miramiento, es una auténtica salvajada.
Se permiten entradas a diario de pateras de Marruecos que además de usar artes de pesca prohibidas sin que se intervenga como se debe, incurren, en muchos casos, en este tipo de prácticas salvajes para salvar su redes causando dolor e incumpliendo la ley. Ante tanta miseria solo queda intervenir. No hacerlo es ser cómplice.







Qué resultados esperáis, si tenemos al lado como vecino un país de salvajes.
Quizás sean las costas de nuestros vecinos...
Son demasiados los casos y se debería investigar la forma de eliminar estas salvajadas. Noticias que deberían aparecer en los medios nacionales para que se conozca lo que sucede en nuestras costas y obligar a tomar medidas. Gracias siempre por el compromiso de su periódico.